El 29 de abril cerró una etapa en la lucha de los docentes santiagueños, luego de casi dos meses con marchas, asambleas, cortes de ruta, carpas, acampes y huelga de hambre. A pesar de los aprietes, las amenazas, la represión, los detenidos y persecución propia de la época de la dictadura, se supo enfrentar con entereza, convicción y perseverancia al gobierno de los Zamora, que vienen gobernando la provincia hace casi 12 años. El conflicto se origina en que mantiene los sueldos más bajos del país, con un básico de $2.960. Esto, incluyendo el aumento del 35% que fue “acordado” con la Mesa de Diálogo: ese espacio creado por el gobierno y los gremios afines que año a año acuerdan la entrega de los trabajadores.
Se salió a la calle como pocas veces antes se vio. El antecedente de movilizaciones tan importantes nos remonta al año 1993, cuando se produjo el Santiagueñazo del cual los docentes fueron uno de los motores que lo impulsó. Esta vez fue el interior el que se levantó, el que desde cada rincón de la provincia, desde el lugar más recóndito supo expresar su descontento. En ese proceso se pudo ver al gremio que viene luchando desde hace años, como lo es Cisadems, convocar al paro que tuvo acatamiento casi total principalmente en el interior aunque no así en la ciudad Capital y en La Banda (la segunda ciudad en importancia).
Entendemos que ello fue así de desparejo porque no funcionaron los mecanismos de discusión y difusión de las medidas, porque no se tiene una práctica de ello, no se realizaron asambleas en las escuelas y tampoco se decidió en conjunto cómo se salía a luchar. Esto es responsabilidad central de la conducción gremial, de la cual podemos decir que no han tranzado o negociado con el gobierno a espaldas de los trabajadores, pero que tienen un techo en cuanto a la organización y a la lucha que hace que los docentes no puedan avanzar y lograr el triunfo. Eso se debe a las vacilaciones constantes y a la idea equivocada de no confiar en las bases y en la masa docente.
Cuando comenzó el conflicto vimos la necesidad de conformar otro espacio junto a docentes que no se sentían contenidos en los gremios que salieron esta vez: Cisadems y Sisadoc (este último formó parte de la Mesa de Diálogo con el gobierno y gozaba de dudosa reputación). Es por ello que se conformó Docentes Autoconvocados, que fue tomando forma de agrupación. Con el correr de la lucha, por la audacia, por estar siempre en los lugares donde hacía falta y jugarse, pero sobre todo por tener una línea de masas e ir al encuentro de los sectores que empujaban ir más a fondo con las medidas, se fue convirtiendo en un sector de referencia provincial. Jamás se pensó en contraponer este tipo de organización a los gremios que luchan, sino que justamente desde Autoconvocados se buscó contribuir a la lucha y organización de docentes que no se sentían contenidos o representados. Estamos claros que los gremios o sindicatos son una herramienta fundamental que tienen los trabajadores; y las agrupaciones deben precisamente contribuir a fortalecerlos y darles contenido combativo y democrático.
En este tiempo se han fortalecido vínculos y lazos que ya no se podrán romper por más maniobras que intenten hacerse de parte del gobierno. Nos hemos conocido y compartido con muchísimos compañeros y compañeras del interior, en momentos cruciales de la lucha, esos instantes donde se aprende que lo más importante que pueden tener los trabajadores es la unidad con sus colegas. Porque ahí radica la fuerza, máxime si se enfrenta a un enemigo tan poderoso y sin escrúpulos como el de Santiago.
En los últimos doce días se había instalado un acampe al frente de Casa de Gobierno por docentes de Añatuya y, en la Catedral, una Maestra de Quimili estaba encadenada y en huelga de hambre.
Todo esto pasaba en medio del paro decretado por Cisadems y donde el gobierno, para tratar de castigar a quienes se atrevían a salir y manifestarse, intentaba sacar a docentes de sus puestos para imponer contratos. Lo pretendía hacer con otros docentes que quedaron colgados de planes nacionales que se cierran, como el Plan Fines, a los cuales les ofrecían seguir a cambio de romper la huelga de los trabajadores. En este caso apuntaron a Termas de Río Hondo por ser uno de los lugares donde el acatamiento y acompañamiento de la comunidad era masivo. Fue por ello que durante dos semanas se impidió, junto a los padres y demás colegas, que pudiesen concretar esos hechos.
El otro hecho significativo fue el descuento de los sueldos: una medida prácticamente criminal porque pone en riesgo de supervivencia a miles de docentes que hicieron paro, ya que no se cobró absolutamente nada. El saldo bancario era $0,00.
El 29 de abril se realizó una gran marcha provincial, a la cual asistieron más de 2.000 docentes. Hay que tener en cuenta que se hizo en medio de los descuentos, con lo cual muchísimos no pudieron asistir por falta de recursos. Esta vez se pudo llegar a Casa de Gobierno, se levantaron las medidas que estaban impulsadas como una necesidad de reorganizarse, ir en busca de los compañeros que no se plegaron a las medidas y prepararse para salir con más fuerza. Porque se sabe que con los sueldos miserables y la inflación galopante se hace imposible poder subsistir.
En el acto hablaron representantes de las distintas organizaciones que vienen coordinando la lucha y quienes estaban llevando adelante las medidas. Todos recalcaron la necesidad de estar unidos y organizarse para seguir en el camino hasta conseguir el blanqueo de las cifras en negro y con ello el aumento del sueldo básico. Por Autoconvocados habló Ziomara Blanco, quien expresó que ha habido avances importantes, a pesar de que no se han conseguido todo lo que salimos a buscar cuando comenzó la lucha: tuvieron que anunciar cosas que no tenían previstas, como pasar el sueldo de bolsillo de $7.800 a $8.200 ahora nomás y en julio comenzar a cobrar $8.500; que se contemplen las cifras en negro para el pago del aguinaldo, ya que para ello solo se contemplaba el básico anteriormente; que se unifiquen los listados para que los docentes primarios puedan conseguir otros cargos; que a los auxiliares se les pague una aporte extra que permita equiparar el cargo con uno docente; que se reconozcan por primera vez las cifras en negro; y que asuman el compromiso de ir blanqueando todo.
Como los tiempos del gobierno no son los mismos que los de los docentes, es imprescindible ir conformando una fuerza provincial para coordinar las luchas y para resolver entre todos cual es la mejor alternativa para sumarse a un organismo gremial e ir en disputa de la dirección del mismo, con un tipo de organización democrática, donde el conjunto resuelva y decida las acciones a seguir, con asambleas por escuelas que sean impulsadas por los delegados, quienes tendrán mandatos revocables si no cumplen con la tarea que tienen que llevar adelante. Todo esto teniendo en cuenta que a este gobierno ¡no le vamos a dar tregua!
Corresponsal





