Se lanzó el Plan Nacional de Acción contra las Violencias por Motivos de Género

El viernes 3 de julio la ministra de Mujeres, Género y Diversidad, Elizabeth Gómez Alcorta, junto con el presidente Alberto Fernández en la Casa Rosada anunció el plan de acción de dos años contra la violencia por razones de género. Se buscará poner especial atención en las violencias extremas (femicidios, travesticidios y transfemicidios), a la autonomía económica de las personas en situación de violencia, y a la dimensión cultural y estructural de las violencias por motivos de género.

“Disculpen las molestias, nos están matando”

Un nuevo femicidio conmociona Santa Fe: Julieta Delpino, de 19 años, fue asesinada por Cristian Romero. Desde el Observatorio de las Violencias de Género “Ahora Que Sí Nos Ven” dicen que entre el 1º de enero y el 31 de julio ya hubo 178 femicidios. Un femicidio cada 27 horas. El 67% de los femicidios son cometidos por parejas o ex parejas de las víctimas. 34 de ellas ya habían realizado al menos una denuncia. 11 víctimas tenían medidas judiciales. A su vez, el 69% de los femicidios fueron cometidos en la vivienda de la víctima, lo que cobra aún más importancia en esta cuarentena. Durante el aislamiento social, preventivo y obligatorio ya hubo 81 femicidios. Estos datos coinciden con los datos del 2019.

También según el “Observatorio nacional de crímenes de odio LGBT”, en el año 2019 ocurrieron en Argentina 177 crímenes de odio, en donde la orientación sexual, la identidad y/o la expresión de género de todas las víctimas fueron utilizadas como pretexto discriminatorio para la vulneración de derechos y la violencia. De los 177 crímenes de odio, 113 fueron contra la población de mujeres trans y travestis. Lo que se denomina hoy como travesticidios o transfemicidios.

El Plan de Acción

Se basa en las leyes nacionales e internacionales entendiendo que la violencia por razones de género viola los derechos humanos fundamentales. El plan es parte de la ley 26.485 que especifica los diferentes tipos de violencias: física, psicológica, sexual, simbólica, económica y patrimonial. Y especifica también sus múltiples modalidades: doméstica, institucional, contra la libertad reproductiva, obstétrica, mediática, laboral, en el espacio público, pública política.

Se proponen cuatro ejes centrales: prevención /asistencia y abordaje integral / protección y fortalecimiento del acceso a la justicia / gestión de la transparencia y monitoreo. Para estos ejes propone otros tres ejes transversales a los mismos: interseccionalidad / multiagencionalidad / redes territoriales.

El plan destaca 15 acciones principales:

1) Programa Acompañar: asistencia integral para las víctimas.

2) Centros territoriales integrales en todo el país.

3) Creación de la Mesa Interministerial de Abordaje Integral de las Violencias Extremas por Motivos de Género junto al Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación y el Ministerio de Seguridad de la Nación.

4) Modernización y optimización de la línea 144.

5) Creación de un sistema digital para emergencias en casos de violencias por motivos de género para los gobiernos locales.

6) Creación del Sistema Integrado de Casos de Violencia por Motivos de Género.

7) Creación del Programa para el Apoyo Económico Urgente y la Asistencia Integral Inmediata para Familiares en casos de Femicidio, Travesticidio y Transfemicidio.

8) Programa de Apoyo y Fortalecimiento de la Red de Hogares, Refugios y Dispositivos de Protección Integral.

9) Programa Potenciar Trabajo para personas en situación de violencias por motivos de género.

10) Creación del Programa Nacional de Prevención de las Violencias por Motivos de Género. Con dos subprogramas: uno sobre la construcción de otras masculinidades, y otro sobre vínculos sexo afectivos responsables y diversos que contemplen todas las modalidades y tipos de violencias por motivos de género.

11) Creación del Programa Generar: para el fortalecimiento institucional de áreas de género del sector público nacional y subnacional.

12) Creación del Programa Articular: para el apoyo y fortalecimiento de organizaciones sociales y comunitarias de género y diversidad.

13) Creación del Registro Nacional de Promotorxs Territoriales de Género y Diversidad a Nivel Comunitario.

14) Relanzamiento del Programa de Escuelas Populares de Género y Diversidad.

15) Fortalecimiento de los servicios de salud sexual y reproductiva en la atención integral de las personas con derecho a la interrupción legal del embarazo (ILE).

Para los dos años de implementación del Plan, el presupuesto previsto para los cuatro ejes asciende a la suma total de 18 mil millones de pesos.

Una desigualdad estructural

Esta palabra es repetida una y otra vez por la ministra y está señalada varias veces en el plan. ¿Qué significa esto? Que no es una violencia coyuntural “del momento”, sino que se reconoce desde el propio estado que la violencia por razones de género tiene que ver con desigualdades estructurales, que tienen miles de año de existencia y que para ser cambiadas deben modificarse cuestiones de raíz en nuestra sociedad: “Sabemos que las violencias por motivos de género no son sólo el resultado de actos individuales, sino que están profundamente arraigadas en las relaciones estructurales de desigualdad entre varones, mujeres y las diversas identidades sexo genéricas”.

Entre los lineamientos fundamentales del plan se expone “un abordaje integral que implica crear condiciones subjetivas y materiales para que las personas en situación de violencia por motivos de género puedan desarrollar un proyecto de vida autónomo, un plan que no se sitúe exclusivamente en la emergencia, sino en modificar las condiciones estructurales que sostienen las situaciones de violencia por motivos de género”. Por eso es también es necesario re pensar el trabajo reproductivo (las llamadas “tareas de cuidado”), las tareas “feminizadas” como el trabajo doméstico, la enfermería, la docencia, trabajos en general muy mal remunerados. Y así en cada ámbito laboral romper lo que llamamos el “techo de cristal”.

La propia creación del Ministerio junto a esta mirada permite por ejemplo crear la mesa interministerial en donde hay programas y proyectos concretos en común para abordar de forma transversal en estos temas. Es decir que todos los ministerios tienen que ir incorporando de alguna manera una perspectiva de género e incluir en sus agendas políticas públicas en este sentido.

Otro cambio importante en el enfoque es que le incorpora una mirada interseccional: “El impacto de esas violencias y desigualdades, a su vez, se ve incrementado por razones de clase, pertenencia étnica, religión, nacionalidad, identidad de género, orientación sexual, discapacidad, entre otras que implican una mayor vulneración de derechos, y por ende, menor posibilidad real de su ejercicio y un aumento de condiciones para las violencias por motivo de género”.

Otro cambio sustancial de este gobierno es abordar la violencia de género no solo hacia las mujeres sino también hacia la población LGBTQ+, entendiendo así que la violencia se da por razones de género. La identidad de género y la orientación sexual pasan a ser factores que se reconocen en estos tipos de violencia. También incorpora una mirada para trabajar con las masculinidades. Es decir, no poner solo el foco en quienes padecen la violencia sino también en quienes la ejercen. Porque así como las mujeres no nacimos con una escoba abajo del brazo ni nacimos “víctimas”, los varones no nacieron violentos. Por lo tanto, si esas conductas fueron aprehendidas socialmente, son conductas que bajo determinadas condiciones pueden también ser también desaprendidas.

Todo esto es un avance enorme si pensamos que hasta hacía poco los femicidios eran justificados como resultado de una “emoción violenta” por celos; o que en estos temas no teníamos que meternos porque son temas de la “vida privada”. El movimiento de mujeres no sólo logró romper las paredes domésticas que parecían que “todo lo justificaban”, sino que además avanzó poniendo en evidencia que la violencia por razones de género se encuentra en todos los ámbitos de la sociedad y que la misma es transversal. Entender esto es muy necesario para quienes buscamos transformar la realidad.

Algo que tenemos que destacar es la propuesta de construcción colectiva de estas políticas públicas que desarrolla el Ministerio. Este plan fue discutido en un foro federal y participativo previamente; y a su vez desde el Ministerio se mantiene un estrecho vínculo con las organizaciones sindicales, sociales y comunitarias que vienen trabajando hace tiempo en estas temáticas. Pasar de tener un gobierno que se hizo llamar el “feminista menos pensado”, mientras recortaba presupuesto para programas imprescindibles, a tener uno que crea un Ministerio, que propone enviar el proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo desde el Poder Ejecutivo y en el que se empieza a discutir el cupo laboral travesti trans en el Congreso, claramente es un cambio cualitativo en materia de derechos. Sigamos avanzando, sigamos organizadxs.