En el marco de una brutal devaluación del 290% de lo que lleva este gobierno, con una pérdida de poder adquisitivo del 30% en los salarios, el anuncio de las medidas por el presidente Mauricio Macri y el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne no solo lleva más incertidumbre, sino que ratifica el rumbo recesivo, inflacionario y entreguista. Su objetivo es sostener el pacto con el Fondo Monetario Internacional. Este acuerdo, que incluye el adelanto del préstamo que debía hacerse en el 2019 y 2020 completando los 50.000 millones de dólares sumado a un pedido extra de 6.000 millones ya que por el flujo de divisas que se fugaron y los compromisos de deuda para este año, no garantiza la totalidad de los pagos entrando en situación de riesgo de default.
El gobierno fue a Washington con la intención de cerrar el acuerdo. Pero el FMI, que le dio todo su apoyo de palabra, no habilitó los fondos hasta que no se avance con el ajuste que deberá verse reflejado en el Presupuesto 2019 con recortes de más de 400 mil millones de pesos. Así busca que todos los gobernadores y sectores del peronismo dejen las huellas digitales en un nuevo latrocinio que se prepara. El apoyo político de Donald Trump a Macri busca meter presión hacia esa dirección.
Así, profundizando el ajuste y solo buscando el endeudamiento para sostener el derrumbe de la economía basada en la especulación, libre importación y endeudamiento (donde los compromisos de la deuda de este año ya superan el total de las partidas de sueldos en la administración pública), sin ningún anuncio de reactivación, destruyendo a pasos acelerados ramas enteras de producción y las economías regionales, se marcha a la parálisis de la economía y el default de las familias argentinas.
Los anuncios de retenciones en pesos que se les cobra a los exportadores que cobran en dólares se irán licuando con nuevas devaluaciones y solo será un paliativo que está lejos de resolver la falta de divisas. Por eso piden al FMI o al tesoro de los EEUU unos 6.000 millones de dólares extra. Así, mientras a los ganadores de la fiesta macrista se les cobra retenciones en pesos, el pueblo argentino paga los servicios y alimentos a precio dólar. Esto junto con la negativa de otorgar salarios justos a los universitarios, los despidos en Estado y los nuevos tarifazos anunciados de más del 100% en los servicios, que lejos de calmar la crisis social y política las agrava. Son muestra del rumbo inalterado de apertura indiscriminada de importaciones, de eliminación de rendición de exportaciones y liberalización de flujo de capitales financieros. Mientras el problema más grave de Argentina hoy es la fuga de divisas.
Este rumbo se muestra en la eliminación de ministerios donde sus trabajadoras/res denuncian que, más allá del ajuste, la eliminación y fusión obedece a concentrar poder sobre la base de una matriz económica y política de un país donde sobra más de la mitad de los argentinos, con la sojización y la exportación de petróleo, así como la promoción de lo privado en manos de monopolios imperialistas en la medicina, la ciencia y la técnica, como podemos ver en el desguace del INTI, dejando los controles en manos privadas, o en el desguace de la fabricación de remedios entregando a laboratorios privados, así como el achique de Fabricaciones Militares promoviendo los acuerdo de compra de armamento a Israel o EEUU, o el intento de cerrar o privatizar el Astillero Río Santiago entre otros.
Por otro lado, el Ejecutivo es consciente del avance del hambre en vastos sectores populares, donde se abre un comedor cada hora. Anuncia el refuerzo para la AUH y otras asistencias sociales con sumas fijas, sabiendo que esos paliativos no resuelven la caída del poder adquisitivo para estos sectores donde los productos de primera necesidad no paran de aumentar y están gravados por el IVA.
Los saqueos que se dieron estos últimos días en algunas provincias del país muestran la realidad del hambre que quieren ocultar, así como el crecimiento exponencial de los jóvenes sin trabajados en las villas o barriadas populares. También los saqueos muestran la indignación y desesperación frente a la fiebre de la “remarcación permanente” de los precios, donde algunos productos han aumentado hasta tres veces por semana sin ningún control por parte del gobierno nacional que no lo incluye como política del comercio interior.
En este marco se montan los servicios y los medios que blindan al gobierno, que operan para que la ministra de Seguridad “recargada” Patricia Bullrich amenace con el avance de una “guerra de guerrillas” que busca desestabilizar al gobierno. Así van armando el escenario para dividir al pueblo y reprimir e incluso asesinar, como el pibe qom de 13 años en el Chaco, y sacar las FFAA a las calles ahora avalado por el decreto presidencial en esa dirección. En esta dirección se inscribe el decreto –publicado en el Boletín Oficial del 7/09/18– que reduce el presupuesto del “Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología y de la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia del Ministerio de Salud y Desarrollo Social” para destinarlo a las fuerzas represivas como la Policía Federal.
Macri y el FMI nos llevan al caos
La ratificación del rumbo se basa en garantizar la reducción del gasto, sostener la especulación y cumplir con el FMI. Las actuales tasas de interés de referencia en 60% ratificadas hasta fin de año profundizarán recesión, la caída de la recaudación y parálisis de la economía, mientras el dólar sigue su marcha ascendente. La catástrofe económica se traduce en el cierre de industrias pymes y suspensiones, como el monopolio automotriz General Motors que suspendió a todos los trabajadores hasta febrero, sumado a la ola de despidos y congelamiento salarial en el Estado nacional y de algunas provincias.
Frente a esta situación urge que se adelante el paro nacional activo de 36 horas que se anunció desde las dos CTA’s y Camioneros, así como el de 24hs de la CGT. El pueblo no tiene más remedio que ganar las calles para rechazar esta política infame y preparase para enfrentar el avance de esta política. Fueron masivas las marchas en Córdoba y el cordón industrial portuario de Santa Fe organizado por las centrales sindicales, coordinadoras y multisectoriales como las del 21F. El 12/9 paran los estatales con ATE. Y el jueves 13, paran los docentes con CTERA y marchan al Congreso junto a los estudiantes y las federaciones docentes universitarias. Y en lo inmediato, se abre una pulseada en el rechazo al Presupuesto 2019. Frente al paro activo del 24 y el de la CGT el 25 de este mes, se reunieron en la sede del SMATA el Frente de Unidad Sindical de la CGT (Camioneros, SMATA y la Corriente Federal de Trabajadores entre otros gremios) con las dos CTA’s y representación de decenas de gremios, donde se discutió la situación del movimiento obrero y como garantizar el éxito de los paros.
La debacle económica no tiene ya solución solo desde la economía, ya que el gobierno ha decidido profundizar el rumbo inclinando el país hacia la crisis política y social. Por lo tanto la salida con medidas de emergencia a favor del pueblo deben ser desde acuerdos políticos de amplia unidad popular basado en multisectoriales como las del 21F y acuerdos de los sindicatos y centrales sindicales combativas opositoras junto a otros organismos de masas populares que garanticen la movilización popular sosteniendo que Macri y el gobierno se deben ir y se debe adelantar las elecciones. El pueblo en las calles es la garantía para que los acuerdos se lleven adelante y cierre el paso al “cambio de figuras” que signifiquen ajuste y devaluación como ya lo vivimos en la historia reciente.
Es una necesidad del pueblo terminar con esta política y poner en marcha un gobierno de emergencia de amplia unidad popular surgido ya sea por la precipitación de la crisis económica, política y social o por medio de elecciones donde empujamos la construcción de instrumentos políticos como el Nuevo Movimiento Popular para la Liberación o Iniciativa por la Unión (ver página 9) y tomando acuerdos frentistas con otras organizaciones, sectores o dirigentes democráticos y antiimperialistas para confluir con independencia con todos los reagrupamientos que se proponen impedir la continuidad de esta política.






