Se viene el 34º Encuentro de Mujeres

Se acerca un nuevo Encuentro en la ciudad de La Plata, que sin dudas será el más numeroso de la historia de los encuentros. A quince días de las elecciones presidenciales, las fuerzas populares tenemos el desafío de lograr un encuentro masivo y opositor al gobierno de Macri y Vidal.

Una de las consecuencias más nefastas para las mujeres de estos cuatro años de gobierno macrista fue el crecimiento brutal y la feminización de la pobreza. En las miles de compañeras con sus hijxs que integran y participan de las marchas, y los comedores de los movimientos sociales está la muestra de cómo la desocupación, la exclusión y el hambre golpean más a las mujeres que debemos salir a pelearla para poner un plato de comida en la mesa. El segmento más afectado por el aumento de la desocupación en el gobierno macrista son las mujeres de 14 a 29 años, entre las que el nivel de desocupación ya llegó al 23,4%.

A esto debemos sumarle la sucesión de los femicidios que no se detiene. Cielo López, de 18 años, Neuquén. Navila Garay, 15 años, en Chascomús. Cecilia Burgadt, 42 años, en Santa Fe, Vanesa Caro, 38 años, en Lomas, fueron asesinadas en un fin de semana, y engrosan la lista de mujeres muertas por violencia machista: 236 femicidios en lo que va del año y el gobierno de Macri no destina presupuesto. Incluso recorta en las áreas de atención a las mujeres víctimas de violencia, mientras nos matan a una mujer por día. Por eso en este encuentro debe nacionalizarse el reclamo de “Declaración de Emergencia en violencia de género”.

Por todo esto, por la ESI y por el derecho al aborto, por la lucha contra el acoso y el abuso sexual, contra la trata y la prostitución, vayamos a disputar un encuentro opositor que grite fuera Macri y Vidal, que sea masivo y que nos encuentre unidas a pesar de los debates y las diferencias, para salir con todas las fuerzas para seguir peleando por nuestros derechos.

Nos queremos plurinacional
El avasallamiento y el genocidio de los pueblos originarios llevado a cabo por la conquista española y luego por la llamada Conquista del “Desierto” está en el origen del estado argentino. Un Estado que se levantó también sobre la matanza de criollos en las guerras civiles y luego sobre el genocidio de nuestros hermanos paraguayos en lo que fue la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870). Las mujeres indígenas han sufrido también en sus cuerpos la violencia sexual que siempre acompaña a estas campañas. Lamentablemente no podemos decir que esto haya terminado, porque se sigue persiguiendo, asesinando y criminalizando a los pueblos y naciones originarias que luchan por sus territorios usurpados. Los asesinatos de Santiago Maldonado y Rafael Nahuel han desnudado esta realidad. También la violencia de género hacia las mujeres indígenas continúa de forma brutal.

La joven wichi de 12 años que el año pasado fue violada por cinco criollos fue noticia por solicitar un aborto que finalmente le fue realizado. Pero ella no fue ni será la única víctima de abusos sexuales, de femicidos y de violencia de género, que no salen en las crónicas periodísticas y se encuentran aún más abandonadas por las políticas públicas que el resto de las mujeres.

Actualmente se encuentra detenida acusada de matar a su hija de 4 meses Miryam Bogado, una joven Mbya Guaraní de la provincia de Misiones. Si bien no se pudo determinar la causa de muerte de la niña, Miryam, que no tuvo intérprete de su lengua en ningún momento de su detención, cumplió sus 19 años en la cárcel sin poder estar con su otro hijo de 4 años: está presa por ser mujer, indígena y pobre.
Por eso seguimos afirmando que es justo reconocer las diversas naciones que habitan en nuestro país en el nombre y en el contenido de los encuentros nacionales de mujeres. Esto no implica promover el desmembramiento territorial como dicen algunxs, sino simplemente reconocernos como somos; y reconocer especialmente la opresión que siguen sufriendo las 36 naciones originarias por parte de nuestro Estado oligárquico. Contribuyendo así a la unidad popular de criollxs y originarixs en la lucha contra los imperialismos y sus socios locales.

Algunos elementos para
el debate sobre las identidades disidentes
En este 34° Encuentro, además del reclamo de la plurinacionalidad, se plantea necesidad de un encuentro que en su nombre tenga todas las identidades representadas. Es un debate que debiera darse entre compañeras, en el marco del Encuentro y no de la forma que viene dándose en la Comisión Organizadora, llegando al punto de que a dos semanas del Encuentro estén en circulación dos listas de talleres, generando una gran confusión.

Antes que nada, es importante pelear por la unidad del Encuentro ya que la misma no está garantizada.

En cuanto al debate es importante saber que las lesbianas participan desde el 1° Encuentro, incluso integraron la primer comisión organizadora. Para las travestis y las mujeres trans acceder al espacio de los encuentros fue más difícil. La exigencia biológica se impuso durante un tiempo pero finalmente se reconoció que, si bien tienen demandas específicas, también muchas de las violencias que sufrimos son las mismas: la explotación sexual y la trata, la violencia y los crímenes de odio, etc. Es justo que si no se sienten comprendidas bajo la identidad “mujer” quieran sean nombradas.

Pero este año no solo se exige un cambio de nombre del Encuentro de que dé cuenta de estas realidades, sino también de las identidades trans masculinas y no binarias, ya que sus reivindicaciones están relacionadas con las del movimiento de mujeres y del feminismo, porque hay un gran enemigo en común que es el sistema patriarcal. Sin embargo, la pregunta que surge es: ¿deberíamos pasar de un encuentro de mujeres a un encuentro antipatriarcal? ¿o un encuentro del feminismo? Si los varones cis también quieren participar, ¿también podrían? Ellos tienen sus argumentos igual de válidos: el patriarcado (aunque en menor medida) los oprime asignándoles un rol de macho dominante y proveedor que no les permite mostrar sus sentimientos, vestirse, comportarse y vivir la vida como les gustaría, y también pueden ser feministas.

Una instancia de este tipo tal vez sea necesaria pero sin dejar de sostener un encuentro específico de las feminidades. Porque todavía la sociedad es binaria y somos las mujeres las que cargamos con el mayor peso de la opresión de este sistema machista, misógino y patriarcal. No debemos diluir la opresión de las mujeres en el conjunto de las opresiones y violencias, porque no es una más, sino que es la raíz de las demás opresiones, discriminaciones y violencias relacionadas con el género que sufren las demás identidades, y exige por lo tanto herramientas específicas. Y porque históricamente el hecho de ser un Encuentro de Mujeres, y no un encuentro antipatriarcal, es lo que ha sido la base de su masividad.

Debemos ser cuidadosas de que el afán de querer ampliar no termine sectarizando o limitando la participación de miles de mujeres. Por lo tanto, además del nombre, lo que debemos discutir es el carácter y los objetivos de estos encuentros nacionales de mujeres que desde hace 34 años vienen siendo uno de los principales motores de la lucha del movimiento de mujeres y el feminismo.