Tras 50 días de conflicto, los trabajadores no-docentes de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA recuperaron el valor de la ayuda escolar. En unidad en la lucha, con métodos democráticos, los trabajadores con su Comisión Interna a la cabeza, luego de este triunfo, siguen enfrentando el ajuste que pretende la gestión de la decana Mera y rechazaron la miserable paritaria salarial 2019 impuesta por el Ministerio de Educación de Macri.
En las elecciones de claustro de 2017, ganó una alianza entre radicales, la UES (Filmus) y la actual decana Carolina Mera, que instauró una gestión política en Sociales cuasi espejada con la del Rectorado (por la relación Barbieri-UES-radicales). Este modelo de alianza se vio en 2018 con la FUBA paralela, armada con mayoría trucha por la Franja Morada y la UES. Hoy en 2019, lejos quedó la promesa de Mera de que con esta nueva conducción de Sociales iba a “llover plata”, debido a la relación directa con el yacobittismo que dirige Hacienda de la UBA y que también maneja la actual Secretaría de Hacienda de la Facultad. El año pasado la gestión paralizó la facultad, con el 40% del presupuesto del 2018 adeudado por Rectorado, mientras que Hacienda de Sociales cerró este periodo con superávit. Se registró en la facultad un paralelismo muy pronunciado con la política de ajuste en todos los aspectos del gobierno de Macri-Cambiemos a pesar de las declaraciones antimacristas de Mera.
Mientras en la gestión predominaba la disputa entre la Decana y los radicales, tomaron la decisión de parar la licitación del kit de útiles escolares que se entrega todos los comienzos de clase desde hace más de 15 años. Mera se basó en su alianza con la UES, agrupación estudiantil que perdió el centro de estudiantes en 2018 en manos del frente encabezado por La Mella y La Cámpora, junto a Nuevo Encuentro, Sur y otras fuerzas que apoyaron nuestro conflicto. Además, para debilitar esa alianza, se sumó que un secretario de la Facultad de la UES sufrió la denuncia por violencia de género a un secretario y de violencia contra trabajadoras no-docentes de un subsecretario, ambos de la gestión. La alianza de la UES en la UBA, en la FUBA y en Sociales es con Yacobitti, titular del radicalismo porteño. Toda esta situación dejó a la decana con una clara debilidad política
El kit escolar en cuestión, fue cercenado de nuestras conquistas, sin mediar aviso y aduciendo falta de fondos. Mientras esto sucedía se detectó que el Rectorado no había girado el 40% del presupuesto 2018, situación que la gestión mantenía en silencio y que la Comisión Gremial Interna (CI) de APUBA denunció a partir del parate del kit. El 12 de febrero, se realiza una reunión de la decana con la CI que dura escasos 5 minutos, ya que Mera se retiró sin más al ser interpelada con respecto a la decisión de parar el kit. Desde ahí y durante 50 días, la gestión cerró el diálogo con los trabajadores no-docentes.
La lucha
Desde el año pasado la CI advirtió que la gestión Mera-radicales venía para destruir las conquistas de años de los trabajadores. Mientras la inflación, la devaluación, los despidos, los tarifazos y el terrible endeudamiento externo al que somete el nefasto gobierno de Macri a la economía popular, los trabajadores comenzamos una lucha por el tema que rebalsó el vaso en la relación de la gestión con los trabajadores no-docentes: el kit escolar.
En un conflicto que fue de menor a mayor y con total participación de los trabajadores, esperando intercambio con la decana, se realizaron paros de 2 horas por turno, de 24 y 48 horas. El último, de 48 horas los días 4 y 5 de abril, a 50 días del comienzo del conflicto, tuvo como cierre una masiva asamblea que decidió un paro de 72 horas: el 8, 9 y 10 de abril; y en caso de no mediar diálogo, paro por tiempo indeterminado a partir del 15 de abril. La asamblea tuvo numerosas intervenciones en sentido de seguir las medidas de fuerza y dejó bien en claro que la pelea en Sociales es también contra la política del gobierno macrista. En la primera reunión del 2019 del Consejo Directivo, el consejero docente radical Miguel de Luca, propuso que no-docentes y estudiantes hablen al final, en un claro ejemplo de que no querían escuchar los reclamos. Se sometió a votación quirúrgica que terminó en empate, resolviendo la decana con su voto en contra de los trabajadores y estudiantes. Toda una expresión de que se terminó la disputa en la gestión en favor de Yacobitti, los suyos y la UES.
Comenzado el paro de 72 horas, la gestión convocó a una mesa de diálogo en donde ofreció comenzar con la licitación de un kit para cada pibe por un valor de $2.000. Recordemos que a comienzos del conflicto la gestión de la facultad, de forma unilateral, depositó en la tarjeta Cabal (donde se cobra el refuerzo salarial obtenido hace 10 años después un paro por tiempo indeterminado) $1.000 en concepto del kit escolar. La CI rechazó el formato porque a dos meses de comenzadas las clases los trabajadores ya gastaron en la compra de los útiles necesarios y exigió se deposite ese monto en la tarjeta Cabal. La gestión dijo que era imposible, porque los $400.000 necesarios para cubrir el faltante del kit provenía de un refuerzo especial desde el Rectorado. Por lo que se necesita devolver al mismo una factura de útiles escolares. Aducen refuerzo especial, cuando el Rectorado sigue retaceando presupuesto del 2018 y deben más de 4 millones de pesos a FSOC. Se negoció finalmente una orden de compra por ese dinero, para los 186 hijos de los compañeros y no se firmó un acta acuerdo de la gestión, por considerarse insuficientes los temas a tratar en futuras reuniones. Otra asamblea masiva definió a propuesta de la CI suspender el paro e imponer todos los reclamos en la mesa de diálogo, comenzando con el refuerzo salarial que debería pagarse a fin de abril, quedando expresamente latente que la lucha continuará si no se tratan los temas centrales.
Un triunfo no-docente, que generó un gran apoyo docente y estudiantil, que anima a seguir la lucha por todas las conquistas no-docentes en Sociales y contra la política de licuación de salarios del gobierno, política de ajuste que avanza en las universidades mientras FATUN y APUBA se limitan al decir de Jorge Anró –secretario general del gremio–: “Voten bien en octubre”, abandonando cualquier posibilidad de lucha en defensa del salario no-docente.
APUBA con su gente en sociales apoyó el reclamo del kit, a instancias del llamado de la CI a pelear en unidad. Igualmente trataron con sus propuestas de desarticular la lucha. Su única intervención en asambleas fue para mocionar levantar y negociar en el primer paro de 48 horas. En el Consejo Superior el secretario adjunto del gremio, Luciano Cagnacci, arengó en contra de las conquistas de Sociales, a lo que Mera adhirió inmediatamente.
Más ajuste sobre el salario
Mientras en Sociales se luchaba, se producía la reunión paritaria de la Federación (FATUN), que pautó un 16% sobre el básico que viene deteriorado por suma fijas, en cuotas y sumas en negro (que deterioran el salario, jubilación y obra social) que en definitiva marcan un recorte por ahora de alrededor del 10% sumado al 10% en promedio del 2018. Las asambleas de Sociales, rechazaron este acuerdo que acepta un feroz recorte y no organiza la lucha a pesar del estado de alerta y movilización que declaró la Federación.
Desde la Agrupación René Salamanca, el 4 de abril se llamó a marchar a Congreso para lograr la más amplia unidad en las calles y en las urnas y por un paro activo de 36 horas para terminar con la política antipopular y de entrega de Macri-Cambiemos-FMI. En este camino, apoyamos la iniciativa por el paro lanzado para el 30 de abril por las CTA y el Fresimona.






