Un freno popular a la inmobiliaria Larreta S.A.

La audiencia convocada antes de la segunda votación en la Legislatura, con más de 7000 inscriptxs marca un antes y un después en la lucha para impedir que avance el proyecto del PRO.

Desde el 27 de noviembre de 2020 hasta el 27 de enero de 2021, miles nos expresaremos -también- mediante este mecanismo. En las jornadas que ya se realizaron es apabullante el rechazo al proyecto de Larreta. Además ahora el reciente fallo de la Administración Nacional de Aviación Civil rechazó el emplazamiento del emprendimiento inmobiliario en la Costanera dadas las alturas proyectadas y la cercanía con la pista de Aeroparque.
Entre 2009 y 2019 el PRO vendió casi 230 hectáreas de dominio público de la Ciudad de Buenos Aires, en la mayoría de los casos para el desarrollo de negocios inmobiliarios. A lo largo de los 12 años de gobierno del PRO en la ciudad, se dieron muchas luchas en las que vecinxs, organizaciones vecinales y sociales de distinas zonas de la ciudad enfrentaron ventas de tierras y edificios públicos, violaciones y/o cambios de normativas para la construcción de mega estadios, torres en parques o edificios con protección patrimonial. Algunas luchas triunfaron, principalmente a través de las luchas barriales y, en otros casos fue la lucha combinada con votos opositores en la legislatura que lograron quebrar puntualmente la hegemonía del PRO en alianza con la Coalición Cívica y la UCR. Fueron sólo pequeñas piedras que logramos poner en el largo camino de reconfiguración urbana que las Irsa, Werthein, Elsztain y otros, ahora con Cambiemos tienen como proyecto para hacer de Buenos Aires “La reina del Plata”.

En este caso para lograrlo, Larreta primero creó el “Distrito Joven”, que logró aprobar en el 2016 y empezó con la transformación de 5 hectáreas del borde costero. En diciembre de 2019 Larreta logra que la legislatura autorice la venta a privados de las 17 hectáreas de terrenos frente al río popularmente conocidos como “Costa Salguero” (por ahora suspendida a raíz de un amparo judicial). El 8 de octubre de 2020 dió el segundo paso, logrando aprobar el proyecto que permite modificar la actual zonificación (parque) y transformarla en zona edificable. Pero estos cambios al código requieren, legislativamente, de un procedimiento especial de “doble lectura”, para lo cual debe votarse dos veces la misma ley y convocarse a audiencia pública (no vinculante) entre ambas votaciones.

La voracidad inmobiliaria de Larreta y el PRO se toparon esta vez con la resistencia popular que lucha para recuperar su costanera para el uso y disfrute de lxs vecinxs y no para transformarla en un “barrio náutico” o un puerto de yates. Pero ¿qué cambió respecto de las luchas anteriores?

El factor ambiental: el ecocidio que implica seguir privatizando un recurso tan escaso y no renovable como la tierra pública, pandemia mediante, hizo visible para muchxs la necesidad de esparcimiento, de espacios públicos (verdes) y viviendas saludables. El factor de unidad: tras años de luchas vecinales, en general fragmentadas, se logró conformar un movimiento muy amplio que hoy coordina esta lucha de forma unficada. La coordinadora “La Ciudad Somos Quienes La Habitamos” la integran numerosas organizaciones vecinales, ambientalistas, culturales, sociales, políticas. La experiencia en el plano electoral nacional del 2019 para derrotar al gobierno de Macri también dejó su huella. El factor legislativo: el Frente de Todos como principal fuerza opositora en el plano legislativo sale decididamente a enfrentar a Larreta y su carrera presidencial, que tiene una prueba en las elecciones de 2021; y así se transforma en factor de amplificación de esta lucha popular contra los planes privatizadores de Larreta.

Con bicicleteadas, caravanas y movilizaciones a Costa Salguero y a la Legislatura y declaraciones sectoriales, venimos protagonizando una campaña que logró una visibilidad inédita en la lucha por volver a hacer de la costa un parque público para quienes habitamos la ciudad y no para unos pocos. Dejar de darle la espalda al río y hacer pública la costa, como lo es en Rosario, Montevideo, o como fue décadas atrás en Buenos Aires no sólo es posible sino necesario.
Corresponsal