La Plaza de Mayo sirvió de escenario para la multitudinaria movilización convocada por las CTA’s por la reapertura de paritarias y contra la precarización, entre otros puntos. Desde el palco se escucharon las denuncias contra el ajuste y el endeudamiento del gobierno macrista y también las críticas a la CGT que acordaron una tregua a cambio de un insuficiente bono de fin de año. «Más que acuerdo fue un pacto», sentenció al arranque del acto Pablo Micheli, secretario general de la CTA Autónoma.
La concentración había comenzado pasado el mediodía en la 9 de Julio para luego marchar hacia la Plaza. Las columnas contaron con una gran participación de organizaciones sociales. Movilizó también la Corriente Clasista Rene Salamanca y el CR-PMLM que destacaron la denuncia contra la exoneración de los 17 docentes fueguinos. También se reclamó contra los despidos, la criminalización y persecución, contra los tarifazos, por un aumento para jubilados y por un aguinaldo social.
En relación al bono de fin de año, Micheli lo caracterizó como «una cifra en negro que a los dos días se esfuma y que no recupera de ninguna manera el poder adquisitivo». Y cuestionó el presupuesto aprobado en Diputados porque «prevee una rebaja salarial, indirecta, para los trabajadores» y autoriza más endeudamiento que «este gobierno que ha llegado al récord (…) para que sirva a la fiesta de los ricos sobre el hambre del pueblo».
Entonces Micheli insitió con que «queremos unidad para la lucha», al referirse a la necesidad de un paro nacional. Y señaló que «esta Plaza y todas las plazas de la Argentina hoy (…) que movilizaron los compañeros y compañeras de las dos CTA’s, y en algunos casos acompañados por las regionales de la CGT como en Jujuy y en Tierra del Fuego, da cuenta que acá no se cerró ningún conflicto».
A su turno cerró el acto Hugo Yasky, secretario general de CTA de los Trabajadores, quien cuestionó a los funcionarios del gobierno que «dicen que el país no es competitivo por culpa del movimiento sindical y de las conquistas sociales». Entonces fustigó contra Clarín y La Nación que tratan de mostrar una «Argentina de la felicidad» pero que «es el reverso de la otra Argentina donde estamos todos nosotros, [en la que] bajó el consumo de leche, bajó el consumo de alimentos, bajó el consumo de gaseosa, bajó el consumo de artículos mínimos necesarios…»
También atacó los dichos xenófobos del senador Picheto, a quien definió como un «Trump en miniatura». «Hablan como si fueses los herederos de las familias patricias que iban a la Patagonia y al norte a exterminar a nuestros pueblos originarios», expresó para luego volver a pedir por la libertad de Milagros Salas.
Yasky también se refirió a la necesidad de unidad y se refirió a la movilización del 29 de abril pasado junto a la CGT: «cuando ese día [el gobierno] vio que ese sujeto colectivo les podía significar un escollo real y concreto para llevar el ajuste, desde ese día en adelante decidió darse la política de divide y reinarás». Entonces recalcó la necesidad del paro nacional y que es imprescindible «la unidad de acción de todas las centrales sindicales, la unidad de acción de todos los movimientos sociales» porque «quieren venir y vienen por todo». Para finalizar cerró afirmando que la paz social que para el gobierno es poner «soldaditos de plomo en las movilizaciones» en realidad es «que haya comida cada día que hay que comer, que haya trabajo cada día que hay que trabajar».
Mientras transcurrían los discursos, en un momento arriba del palco se produjo un conflicto cuando se comprobó que el impresentable ex vicepresidente Amado Boudou se había hecho presente. Ante tal situación, Micheli y otros dirigentes exigieron que se baje, cosa que debió hacer Boudou ofuscado.
Durante el acto también hicieron uso de la palabra Catalano de ATE Capital, María Rodriguez del Movimiento de Ocupantes e Inquilinos, Christian Miño de la Confederación de Cooperativas de Trabajo y un dirigente sindical mexicano.




