Venezuela: la hipocresía no es “humanitaria”

Lunes 19 frente a la embajada yanqui en Argentina.

Al cierre de esta edición, el foco de atención en Venezuela estaba puesto en la “ayuda humanitaria” lanzada desde EEUU. Dicha ayuda estaría ya desde inicios de febrero en Cúcuta, ciudad colombiana limítrofe con Venezuela. Ahora el autoproclamado Juan Guaidó y el presidente colombiano Duque anunciaron que el viernes 22 se realizará un concierto allí. Guaidó espera que la ayuda ingrese “sí o sí” el sábado 23.

En Vamos! Nº135 analizamos la extorsión que es en realidad esta campaña, explicitada por el Consejero de Seguridad Nacional estadounidense, John Bolton, que condicionó esta ayuda a que “Maduro se corra del camino”. Es decir: EEUU primero bloquea el comercio venezolano, implementa sanciones, agrava la situación económica y social, y luego ofrece ayuda si cambia de presidente.

La respuesta del gobierno venezolano fue afirmar que la ayuda de EEUU estaba “contaminada y envenenada” y que era “cancerígena”, según palabras de la vicepresidenta Delcy Rodríguez (Telesur, 13/2). Finalmente, el presidente Nicolás Maduro anunció un envío de 30 toneladas de ayuda humanitaria desde Rusia. En su discurso, calificó además de “show” y “trampa caza bobos” los envíos de ayuda humanitaria realizados por Estados Unidos y otros países propagandizados por Guaidó.

Es ingenuo pensar que la democracia o el humanitarismo pueda venir con el imperialismo yanqui. Pero el problema es que Venezuela vive una catástrofe económica y social. Según la ONU, unos 2,3 millones de venezolanos han migrado desde 2015, equivalente a un 7% de la población. La Asamblea Nacional opositora afirma que el PBI cayó a la mitad desde 2015. Las cifras no se pueden constatar con precisión porque faltan datos oficiales. Pero es innegable que la situación es grave. Muy grave.

Estrategias

La estrategia golpista de EEUU pivotea sobre dos posibilidades. Por un lado, apostar al desgaste del gobierno, utilizando la “ayuda humanitaria” y otras iniciativas. Por este camino busca una fractura en las Fuerzas Armadas venezolanas, planteo que ha explicitado groseramente hasta el mismísimo presidente yanqui Donald Trump. “Sabemos quiénes son y sabemos dónde guardan los miles de millones de dólares que se robaron. Si eligen, no van a encontrar refugio, van a perder todo”, aseguró (Télam, 19/2). O sea: Trump convalidaría la corrupción de la cúpula militar venezolana si ésta decidiese desprenderse de Maduro. Hasta ahora no le funcionó tampoco la rebelión de los niveles de dirección intermedios. Las Fuerzas Armadas siguen siendo el principal sostén del gobierno de Maduro.

La otra posibilidad con la que amenaza EEUU es la de la intervención militar directa. En este sentido, cabe tomar nota de las denuncias hechas por el gobierno cubano sobre movimientos militares que EEUU viene haciendo en la región (tal como fueron señalados en el documento leído frente a la embajada yanqui en Buenos Aires el lunes 18). La última noticia, al cierre de esta edición, era que habían sido desplegados un portaaviones nuclear y otros seis barcos frente a Florida (Infobae, 18/2). Ambas posibilidades podrían complementarse porque, para que una invasión sea efectiva, necesitaría fuerzas nacionales al menos divididas. La amenaza de invasión puede ser también una carta de negociación con Rusia, donde más se apoya Maduro en el plano internacional.

Maduro, por un lado, tiene responsabilidad en la crisis económica y social por haber sostenido el esquema monoproductor de petróleo que ata a Venezuela a la dependencia. Por otra parte, si bien no podemos confirmar la campaña lanzada acerca del ingreso de 400 mercenarios rusos a Venezuela (desmentida por Rusia y Maduro), sí podemos cuestionar la posición política abierta de gobierno venezolano que considera al imperialismo ruso y también al chino como “amigos de los pueblos”. Parte de esta asociación política y militar subordinada con Rusia se expresó en la visita de los bombardeos nucleares rusos Tupolev TU-160 a Caracas a principio de diciembre pasado.

No sabemos cuál es exactamente el grado de compromiso militar con el imperialismo ruso. Pero, para preocuparse, alcanza con el “ojalá fuera verdad” que respondió el presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, Diosdado Cabello, ante las versiones de una base rusa a 160km de Caracas. Frente al golpismo yanqui, el gobierno presidido por Maduro abre la puerta al injerencismo de Rusia, principalmente. Es contraproducente en general y, en la situación actual, puede también quedar preso de los acuerdos o las negociaciones que concreten los imperialismos yanqui y ruso en función de sus intereses, que no son los del pueblo venezolano. La situación no es nueva sino que ya tuvo un antecedente histórico, para tomar un caso, en la Crisis de los misiles en Cuba (1962) negociada entre EEUU y el entonces social-imperialismo ruso. Como diría el Che: “No se puede confiar en el imperialismo pero ni un tantito así, nada.” Ésta es condición para unir al pueblo en su liberación.

El lunes 18 estuvimos frente a la embajada yanqui repudiando su intento de golpe en Venezuela. Porque rechazamos toda injerencia imperialista. Porque defendemos autodeterminación de los pueblos.


 

 

Lunes 19: Marcha a la embajada yanqui en solidaridad con Venezuela

Más de 4000 personas de diferentes organizaciones políticas como el CR, PC, Octubres, TPR, Frente Patria Grande, organizaciones sindicales y sociales como la CCRS, MTL, CTAT, CTAA, FTV, frente Darío Santillán, Rompiendo Cadenas, ATE Capital, entre otras, marcharon desde Plaza Italia a la embajada de los EEUU convocada por el Comité de solidaridad con Venezuela bajo la consigna “¡Yankee go home! Fuera Trump de Venezuela”.

La embajada estaba rodeada de vallas, hidrantes y un fuerte despliegue policial. El acto se realizó en la puerta de la embajada contando la avenida Sarmiento donde se leyó un documento (ver internet) y se cantaron consignas contra los EEUU y en apoyo al pueblo venezolano. La convocatoria a la embajada posibilitó que haya más cantidad de organizaciones políticas y sociales que integran el Comité de Solidaridad, como el CR y CCRS, entre otras.

Se quedó en una nueva reunión para evaluar la situación en el país hermano, en particular una nueva embestida golpista el 23 de febrero escudado en la “ayuda humanitaria”.