La semana anterior a las elecciones se realizó en el Hotel Sheraton de Mar del Plata el 53º Coloquio de Idea, que reunió a lo más concentrado del empresariado que opera en el país con la primera línea de funcionarios del gobierno. Así, Paolo Rocca, de Techint; Marcos Bulgheroni, de Pan American Energy; Marcos Galperín, de Mercado Libre; Cristiano Rattazzi, de FIAT; y Carlos María Blaquier (h), del Grupo Ledesma, entre otros, estuvieron junto a Macri, Vidal, Rodríguez Larreta y Marcos Peña. También participaron políticos de la “oposición” como el gobernador Urtubey, y jerarcas sindicales prestos al “diálogo”: estuvieron Pereyra, Pignanelli, Lingieri, Andrés Rodríguez, Caló, Schmid, entre otros.
El Coloquio estuvo teñido por visiones optimistas sobre la economía y alegría anticipada por las perspectivas del resultado electoral esperado por el gobierno. En este contexto, la reforma laboral estuvo en el centro del encuentro. Así fue en el panel compartido por Marcos Galperín (el titular de Mercado Libre, que hace un mes puso el tema sobre la mesa al plantear que “viendo la reforma laboral brasilera, Argentina puede imitarla, salir del Mercosur o resignarse a perder millones de empleos”) con el presidente de Techint, Paolo Rocca, quien precisó que “es necesario estimular la inversión de riesgo de las empresas y hay que darles flexibilidad y el trabajo a término”.
En cuanto a cómo llevarlo adelante, predominaron los planteos de impulsar cambios el la legislación laboral realizados caso por caso, poniendo como ejemplos “Vaca Muerta” y “Toyota”, en lugar de una nueva ley general. En este sentido compartieron un panel los empresarios Daniel Herrero (Toyota) y Miguel Gutiérrez (YPF) con el jerarca sindical petrolero Guillermo Pereyra, quién apuntaló la táctica empresaria: “la reforma laboral no es necesaria y ya tenemos la ley marco y, si fuesen necesarias reformas, podemos hacerlas a través de los convenios colectivos de trabajo”.
Luces amarillas
El optimismo de este Coloquio de Idea no ocultó, al mismo tiempo, cuestiones que muestran problemas en la política económica: el índice de inflación de septiembre fue del 1,9%, volviendo a subir –quizás estimulado por los préstamos preelectorales– y mostrando que es un tema que no han podido resolver aún. “Pésimo dato de inflación que conocimos el jueves”, sentenció Ratazzi durante el evento. Con este dato, el acumulado en lo que va del año llega 17,6%, y en nueve meses ya superó de la meta que tenía el Banco Central para todo 2017.
El economista jefe del HSBC para la región Sur, Javier Finkman, señaló como problemas el “atraso cambiario” y los “déficits gemelos”: déficit fiscal y déficit comercial. Y es evidente para todos que apoyarse en “los mercados internacionales” para financiar el déficit con deuda externa es una bola de nieve insostenible que tarde o temprano encontrará su límite: se combina una balanza comercial negativa, un déficit estructural de la cuenta corriente y un peso cada vez mayor del pago de intereses de la deuda externa en el presupuesto nacional, que al mismo tiempo hace crecer el déficit fiscal.
Luego de las elecciones, entonces, el gobierno encarará un paquete de reducción del gasto fiscal, nuevos tarifazos y techo a las paritarias. Clarín ya anticipó el pasado 12 de octubre que Vidal propondrá un 10% de aumento para los estatales de la provincia en las próximas paritarias, y que Macri dice que “los aumentos deberían ser de entre 9 y 11 por ciento… doce por ciento, como máximo”.




