El IAPI sigue vigente

La crisis cambiara evidencia –no sólo ahora sino una y otra vez a lo largo de nuestra historia– un problema estructural de nuestra economía. El gobierno macrista pretende convencernos que dejando todo librado al mercado, sin una planificación estratégica, se resolverían todos nuestros problemas. Pero, a modo de ejemplo, el 54% de las exportaciones de granos en 2017 fueron realizadas por cuatro monopolios: Cargill, Cofco (que incluye a Nidera), Bunge y Dreyfus. Esta concentración, que podría analizarse rama por rama, evidencia hasta qué punto esas divisas logradas con trabajo argentino son apropiadas por un puñado de monopolios –fundamentalmente imperialistas– que naturalmente no están interesados en el desarrollo productivo nacional. Para peor, el actual gobierno ha eliminado la obligación de remitir al país las divisas de esas exportaciones.

La mayoría de las exportaciones argentinas provienen de productos primarios o manufacturas de origen agropecuario. Partiendo de esta realidad, en 1945 el gobierno peronista constituyó el Instituto Argentino para la Promoción del Intercambio (IAPI). Con este instituto, se fue instrumentando la nacionalización del comercio exterior para orientar esas divisas en el desarrollo industrial y para garantizar condiciones de los productores agropecuarios. Un camino necesario. Sobre esta experiencia, y su vigencia, conversamos con Martín Scalabrini Ortiz, ex consejero directivo de la Facultad de Ingeniería (UBA) e integrante del Consejo Editorial de la revista Industrializar Argentina.

–Para Macri, reconstituir el IAPI sería atrasar 70 años. ¿Vos qué opinás?

–Sería lógico que Mauricio Macri piense así. Porque él tiene en su cabeza un modelo de desarrollo económico muy diferente al que se planteó hace 70 años atrás con el primer peronismo. En principio su reconstitución, tal cual fue concebido, sería difícil de implementar en esta época pero sí lo que se puede hacer es tomar la filosofía de creación de funcionamiento del IAPI: el concepto original de apropiación de la renta extraordinaria para redirigirla a los sectores productivos, hacia los sectores industriales. Eso es básicamente lo que ocurre en muchos países del mundo en donde existe una renta extraordinaria a partir de una materia prima abundante y la redirección hacia sectores que produzcan en su propio país bienes industriales. Por ejemplo, Noruega tiene una empresa estatal de petróleo que lo que hace es capturar la renta extraordinaria de petróleo y redireccionarla hacia aquellos sectores en donde se puede apalancar esa misma actividad o generar otras actividades de manera tal de que la economía en su conjunto pueda crecer industrialmente.

–¿Por qué fue tan vital mientras fue sostenido?

–Para el financiamiento de diversas iniciativas, por ejemplo la compra de bienes de capital para distintas reparticiones: Ferrocarriles. A la compañía de gas le otorgó créditos para la construcción del gasoducto Comodoro Rivadavia-Buenos Aires. Se adquirió la empresa de navegación Río de la Plata Compañía Argentina de Navegación Ultramar, del Grupo Dorero. Se realizó compras de aviones para el Ministerio de Aviación. Y se realizaron subsidios también al sector privado, de manera que podían sostenerse actividades tanto agrícolas, ganaderas o minerales que de otra manera no podían ser sostenidas.

–¿Por qué una de las primeras medidas de la llamada “Revolución Liberadora” de 1955 fue su eliminación?

–Esto ocurre para poder reestablecer el monopolio generado por Bunge & Born y que existía antes de la creación del IAPI. Es una forma de generar las señales a estos sectores del establishment de que la política de la “Revolución Libertadora” iba a generar condiciones favorables para estos grupos económicos. Es una forma de expresar lo que sería el plan económico del gobierno de allí en más. Es decir, prácticamente el desmantelamiento del plan económico peronista basado justamente en un Estado fuerte, en la nacionalización de los recursos estratégicos, por un modelo económico basado en el librecambio y la apertura de los mercados.

–En 2008 publicaste una nota insistiendo en su necesidad. ¿Sigue vigente hoy el IAPI?

–El IAPI sigue vigente y su concepto también, de la misma manera que hace 70 años atrás.

–¿Qué condiciones deben darse para que sea posible?

–Por supuesto que la implantación de un instituto como el IAPI no es posible con un gobierno como el actual. Para que ello ocurra tiene que haber un contexto político favorable y adecuado. Esto sólo puede ocurrir si las fuerzas populares tienen la suficiente capacidad para hacer frente a este gobierno y reemplazarlo. No hay otra vía posible que la unidad del campo nacional y popular para poder revertir este modelo económico que está siendo implantado.