Editorial: Fuera el G20 y el FMI

El gobierno pretende que abandonemos la Ciudad de Buenos Aires el próximo 30 de noviembre porque se realizará una versión más de la cumbre del G20; esa reunión de mafiosos y señores de la guerra que se juntan en privado a discutir y barajar las áreas de influencias y los conflictos entre ellos como la guerra comercial entre EEUU y China, el conflicto de Medio Oriente, los costos laborales y el ataque al llamado “populismo” en América Latina, particularmente reforzado por el triunfo del fascista Bolsonaro en Brasil quien se ha alineado con los EEUU.

Estos mafiosos tendrán como “felpudo-anfitrión” a la administración Macri que buscará hacer bien los deberes para complacerlos y mostrarnos como “nos insertamos en el mundo”, después de haber hecho bien los deberes con la aprobación del presupuesto del FMI el pasado miércoles 14.

También el gobierno utiliza el G20 para amedrentar al pueblo, amenazándolo con medidas represivas durísimas si se manifiesta, “aconsejándole” a los porteños que abandonen esos cuatro días la ciudad, a la par que muestra junto a funcionarios chinos, los nuevos equipos represivos donados por el gobierno de China que incluye cuatro vehículos blindados de última generación, 30 motos, scaners y otros dispositivos de logística por un monto de 17 millones de dólares.

Por otro lado, provoca una escalada en el espionaje y control a los dirigentes y organizaciones opositoras en sus domicilios y redes sociales. Dentro de esto debería enmarcarse los hechos con bombas caceras y sobre todo las detenciones a los dos jóvenes musulmanes acusándolos de pertenecer a Hezbolá, por una denuncia de la DAIA sin ninguna razón y señalando la tenencia de armas en sus domicilios (antiguas, de caza y de más de 80 años), cuando si por esto fuera el empresario Coto, al que se le encontró un arsenal con fusiles, anti-areros y granadas en su casa y sigue en libertad, sería Bin Laden. Lo cierto es que las amenazas, el pertrecho represivo y la persecución será un salto en la represión para hacer pasar el ajuste.

Ara San Juan: el pueblo exige verdad

El hallazgo del submarino ARA San Juan ha conmovido al pueblo, y ha puesto de manifiesto la valentía y perseverancia de los familiares de los 44 marinos que nunca cesaron en el reclamo para que el gobierno lo busque y luego para que no la abandonase. Marchas, acampes, encadenamiento en la Plaza de Mayo y el deambular de los familiares por los medios y todos los ámbitos que los pudieran escuchar para romper el cerco de aislamiento fue una constante en este año. Macri los recibió 45 minutos en un año y el ministro de Defensa Aguad se caracterizó por tratar de desalentar, confundir y despreciar a los familiares. No pudieron!

Esta lucha es simbólica, ya que desnuda y pone de manifiesto la política del gobierno nacional en cuanto a la defensa del país. Una política de indefensión, donde las fuerzas armadas pasan a ser logística de las fuerzas represivas a quien se destina los porcentajes mayores del presupuesto y el aprovisionamiento de materiales, logística e instructores internacionales de los países imperialistas para la represión interna como factor principal de conflicto. Una política donde se abandona el reclamo por la soberanía en Malvinas aceptando el armamento nuclear en las islas por parte del Reino Unido, aún con denuncias fundadas de la posibilidad de haber atacado desde esa fuerza al submarino argentino.

Una política que tienen como hipótesis el “accionar terrorista” en lo interno, encarnado en las comunidades mapuches que luchan por la recuperación de sus tierras usurpadas por los terratenientes y monopolios en el sur de nuestro país. La misma política que carga contra la comunidad musulmana amparándose en la nefasta “Ley Antiterrorista”.

Esta misma política que avanza sobre el desguace y posibilidad de cierre o privatización del Astillero Rio Santiago, que está capacitado para fabricar corbetas misilísticas, patrulleras y buques de guerra, entre otros, mientras se compran a Israel o Francia esas corbetas y lanchas duplicando o más los costos, mientras se recorta las partidas en el presupuesto de la Provincia.

Se abre una nueva etapa en esta lucha y como sostienen los familiares estará marcada por saber la verdad, denunciando la desidia del gobierno que al decir de Aguad es una “aberración intentar traer el submarino” por el alto costo económico (4 mil millones de dólares aproximadamente) como si la búsqueda de la verdad tuviera algún precio y cuando solo en el primer semestre del 2018 se fugaron del país 17.700 millones de dólares y más de 50.000 millones en lo que va de gobierno.

Esta lucha va unida a la denuncia de una política de in-defensa donde somos peones de un tablero que controlan las potencias imperialistas, que se manejan en nuestros mares como por su casa y avanzan en la penetración con bases militares como la China y las futuras de EEUU en diferentes provincias. Una denuncia que debe abarcar la defensa de nuestras riquezas estratégicas como reservorio de agua dulce, la Antártida, el petróleo y el litio y que debe defender los astilleros como un bien soberano para una política de defensa y comercio nacional e independiente. Por eso la lucha de los obreros y el pueblo de Ensenada junto con los familiares de los 44 marinos va unida y debe ser nacional.

La disyuntiva de hierro

Luego de la aprobación del presupuesto del hambre (ver nota), se aceleraron los acomodamientos de corrientes dentro y fuera del peronismo. La sorpresiva unidad de las corrientes peronistas que arrebataron la mayoría propia que tenía el Ejecutivo en el Consejo de la Magistratura, es un síntoma de los tiempos que corren donde el sector de Pichetto y Massa tuvieron que ceder para no quedar reducidos a una minoría marginal.

El fenómeno más destacado es el ensanchamiento de las corrientes que se agrupan hacia las elecciones en torno del kirchnerismo y la figura de CFK. El propio bloque del “Peronismo Federal” que lidera Pichetto, aliado al gobierno, perdió dos senadores que se sumaron al interbloque que lidera la ex presidenta y Pino Solanas hizo lo mismo manifestando que había que incluir a CFK en el frente de fuerzas opositoras. A esto hay que sumarle el reagrupamiento liderado por Felipe Solá y Victoria Donda, que han manifestado no excluir a nadie en el arco opositor poniendo como límite al macrismo y aliados. Alberto Rodríguez Saá ya venía con el movimiento “Hay 2019” y ahora resiste el fraccionamiento de sus diputados que votaron el presupuesto orientados por su hermano Adolfo. La Multisectorial 21F que agrupa a sectores sindicales, del peronismo, la Iglesia y organizaciones sociales y políticas como la CCRS en algunas provincias. Por otro lado, hay un importante reagrupamiento de fuerzas de centro izquierda como “Marea Ciudadana”, o el frente Patria Grande que vienen expresando la “voluntad de unidad para derrotar al neoliberalismo” en la Capital Federal y otras ciudades del país.

La característica de muchas de esas fuerzas es que primero se plantean un reagrupamiento propio y desde allí confluyen con otros más aglutinadores. Así también lo planteamos desde el CR con la construcción del Movimiento Popular para la Liberación y su programa de 15 puntos. Es importante esta definición de independencia en el frente único, ya que en ese amplio frente opositor que se va armando con centro en el peronismo, no somos todos iguales y donde confluyen sectores populares con otras expresiones de las clases dominantes hoy en la oposición.

Es importante los acuerdos en primer lugar de unidad frente a Macri, así como sostener las disidencias en cuanto a posiciones de algunos de sus exponentes o políticas que aplicaron y fueron contra los intereses populares. No concebimos un “frente de puros”, porque partimos de las necesidades populares de derrotar esta política y este gobierno y eso exige un reagrupamiento de gran amplitud.

Trabajamos para cerrar un período y abrir otro donde el pueblo tenga mejores condiciones para su lucha arrancando las medidas de emergencia, así como la restitución mejoras de las medidas positivas que este gobierno destruyó y donde, con el pueblo en las calles, avanzar hacia otra matriz económica con desarrollo industrial y agrario independiente por el camino de la liberación nacional y social. En este camino de lucha contra la dependencia, el saqueo y ajuste a que nos somete el gobierno de Macri, el 30 de noviembre nos encontrará en las calles junto a miles para decir fuera los mafiosos del G20. ¡Fuera la política de Macri y el FMI! ¡Ésta es la disyuntiva de hierro!