Las manos detrás del “terrorismo islámico”

El 14 de julio, día nacional de Francia, volvió a marcar un surco trágico en esa potencia europea. En medio de la multitud congregada en la rambla costera de la ciudad turística de Niza (en la Costa Azul), Mohamed Lahouaiej Bouhlel, francés de 31 años nacido en Túnez, atropelló a la muchedumbre con un camión a lo largo de 2 kilómetros matando a 84 personas e hiriendo a otras 200. El autor del atentado fue finalmente muerto a tiros por la policía.

El ISIS (Estado Islámico) presentó a Bouhlel como “un soldado” de esa organización armada que ya logró establecer zonas de dominio propio en Siria e Irak. Bouhlel tenía algunos antecedentes policiales por robo y violencia, pero no estaba fichado por actividades o vínculos con el “terrorismo”. Tras el atentado los “servicios” franceses arrestaron a cuatro personas.

¿Quiénes son “el terrorismo”?

El atentado de Niza sigue a la ola de siete ataques en París con centro en el teatro Bataclán que dejó 150 muertos en noviembre de 2015, y al del semanario satírico Charlie Hebdo con un saldo de 12 muertos en enero de ese mismo año. Todos los ataques fueron atribuidos a personas de origen inmigrante provenientes de países árabes. Desde 2015 voceros de la organización armada islámica ISIS advertían que sus próximos blancos serían países europeos.

Como ya hemos escrito (ver Vamos! Nº 65, 24/11/2015) lo que ocurrió en Francia no puede separarse de la larga historia de intervencionismo y opresión colonialista del imperialismo francés en los países del Oriente Medio. Lo ocurrido en Francia le sucede a Siria y al Líbano cotidianamente desde hace más de cinco años, a manos del mismo ISIS y sin que a la prensa imperialista se le mueva un pelo. La guerra civil en Siria –con 250.000 muertos, cientos de miles de heridos, millones de refugiados en países cercanos y en Europa– es el punto donde se condensan las disputas hegemónicas actuales de las grandes potencias.

El siniestro grupo ISIS surgió en el contexto de esas disputas; enarbolando un islamismo dudoso muy lejano de los fundamentos teológicos e históricos de esa religión, fue utilizado como instrumento o resultó funcional a los intereses regionales de yanquis y franceses, y parece haberse convertido en un monstruo escapado de control. Aunque no tan “escapado de control”: el reciente intento de golpe de Estado en Turquía un país integrante de la OTAN y aliado al imperialismo yanquirecordó el derribo en noviembre por la fuerza aérea turca de un avión ruso que bombardeaba posiciones de ISIS, y que el gobierno de Ankara contribuye a través de una empresa del propio hijo del presidente Erdogan al financiamiento y armamento del ISIS mediante la compra del crudo extraído por esa organización de los campos sirios, libios e iraquíes.

Por esa vía, también, probablemente colaboran con la organización “terrorista” las mismas potencias que fomentan la barbarie en el estratégico tablero del Medio Oriente exacerbando el fundamentalismo religioso y justificando en él el intervencionismo político y militar de todas ellas.