Destrucción en cuotas de la planta de Agua Pesada

La gerencia de la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP), ubicada en Arroyito (Neuquén), informó mediante comunicado Nº13-19 a sus trabajadores que abril-mayo lo cobrarán en cuotas. Se castiga así a los trabajadores que no se resignan al desmantelamiento de esta planta. Según Andrés Kreiner, secretario general de la Asociación de Profesionales de la Comisión Nacional de Energía Atómica y de la Actividad Nuclear (APCNEAN), la PIAP “corre un grave riesgo de ser abandonada y sufrir un daño irreversible por falta de mantenimiento adecuado”. Así lo expresó en una carta al gobernador de Neuquén (2/4/19).

La planta en cuestión “es una de las más grandes del mundo y que produce agua pesada de óptima calidad que no solo es necesaria para el funcionamiento de nuestras tres centrales en operación sino para proveer este insumo para los reactores de investigación y producción de radioisótopos que nuestro país exporta”, afirma.

El ajuste en la empresa se viene profundizando desde que el gobierno de Cambiemos se planteó “reconvertirla” en una fábrica de fertilizante. Esta perspectiva se agrava con la suspensión de la construcción de Atucha III, planificada con tecnología CANDU que Argentina maneja actualmente y que requiere el agua pesada que produce PIAP. Tampoco hubo “esfuerzos suficientes por parte del gobierno nacional para poder acceder y abastecer este mercado internacional” de agua pesada. Hoy en el mundo el 11% de los reactores de potencia existentes utilizan agua pesada y uranio natural.