Editorial | Se abre una nueva etapa

La gigantesca movilización en Congreso el pasado 29/11, junto con las movilizaciones en el interior del país, mostraron el rechazo y la voluntad de lucha de vastos sectores del movimiento obrero y asalariados al paquete de reformas que acordaron el gobierno nacional, el triunvirato de la CGT y los gobernadores (excepto San Luis).

La jornada nacional “marcó la cancha” y abre una nueva etapa donde nace una coordinación entre la Corriente Federal de Trabajadores, las dos CTA’s y el sector de Pablo Moyano del gremio de Camioneros junto a organizaciones sociales que bancaron la masiva jornada de lucha del 29/11. Queda por delante ampliarla sumando más sindicatos y comisiones internas de aquellos gremios que pactaron por arriba y a espalda de los afiliados el acuerdo flexibilizador. También, a medida que se vaya fortaleciendo como un polo de reagrupamiento popular, también sumar los reclamos de las economías regionales, de jubilados, estudiantiles, y agrarios pobres y medios.

Los tiempos para darle continuidad al plan de lucha apremian ya que, junto y por fuera del borrador flexibilizador, se cuenta la ofensiva para dejar a 30 mil nuevos estatales en la calle y borrar de un plumazo 450 personerías gremiales. Esto requerirá pasar en limpio los deberes de los primeros meses de gobierno cuando comenzaron los despidos en el Estado, ocupando y resistiendo en los edificios públicos. El día 6 de diciembre ATE llama a un paro y jornada de lucha nacional contra le flexibilización y los despidos. Junto con organizaciones sociales y marcharán a Plaza de Mayo. Esta medida de lucha debe servir para potenciar y ampliar la necesaria unidad contra el macrismo y los gobernadores que acordaron el paquete de leyes ajustadoras, y no para mostrar otra alternativa opositora.

Una nueva etapa recién comienza y mostrando mayor unidad en la acción es como muchos trabajadores que votaron al oficialismo –porque pesó más el voto contra la corrupción K o peronista que las medidas del gobierno– encontraran un cauce de lucha donde expresar su bronca. Porque gran cantidad de ellos no eligieron en octubre al oficialismo para aceptar mansamente que desde el gobierno y los monopolios se los utilice para el ajuste, haciendo realidad aquella ironía contada por el escritor Eduardo Galeano cuando decía que “un cocinero reunió a las aves, a las gallinas, a los gansos, a los pavos, a los faisanes y a los patos y les preguntó: ¿en qué salsa querían ser comidas?; una de las aves, creo que era una humilde gallina le dijo, ‘nosotras no queremos ser comidas de ninguna manera’ a lo que el cocinero aclaró, eso está fuera de la cuestión”. No podemos aceptar “que no queda otra”, como afirma la cúpula de la CGT que solo atina a “mejorar el sabor de la salsa” en la que seremos guisados.

La lucha divide a los de arriba

La fractura de hecho de la CGT con la jornada nacional de lucha del 29 de noviembre profundizó la división en del PJ. Esto se evidenció en la marcha atrás del tratamiento en el Senado de la reforma laboral. Pichetto –jefe del bloque y colaboracionista con el Ejecutivo macrista– propuso postergar el tratamiento para tener mejor correlación de fuerzas con la nueva composición. Pero eso al parecer no resta los gastos políticos y los cimbronazos que les acarreará las consecuencias de haber votado la ley de pacto fiscal y previsional, donde muchos senadores temen su castigo en las elecciones de 2019, si no es antes en escraches en sus provincias. Éste es el primer pequeño logro de la lucha de los trabajadores que desnuda la canallada de los gobernadores y senadores de la “oposición” que hacen pagar el costo a los jubilados, como en la historia reciente lo hizo Cavallo con Menem y la Alianza.

El radicalismo también sufre las consecuencias de una política difícil de digerir, que lo retrotrae a otros momentos nefastos con duras consecuencias. Sectores vinculados al alfonsinismo vienen rechazando los proyectos que lleva el Ejecutivo al Congreso y otras vertientes del interior del país hicieron públicas sus diferencias de manejo dentro del frente Cambiemos en un conclave nacional realizado a principio de noviembre en la Laguna de Setubal, Santa Fe.

El gobierno tenía que meter las leyes aprovechando el viento de cola del triunfo de octubre. “Era ahora o nunca”, habrá pensado. Pero ahora ve que la ley laboral no está garantizada y la aprobación de las otras leyes puede ser un “triunfo a lo pirro”, con inevitables consecuencias políticas y sociales impredecibles a mediano plazo. Porque no pueden hacer remontar la economía: la inflación avanza empujada por los nuevos tarifazos (el propio Dujovne afirmó que los valores inflacionarios “no son los esperados”), los despidos no paran y lo único verde que sigue brotando son los dólares del mega endeudamiento histórico de estos dos años que pagarán nuestros tátara nietos.

Macri dice que sueña, como señaló en la cumbre del G20, con reducir la pobreza. Pero las medidas como la previsional y fiscal, los tarifazos y despidos agudizan la pobreza (salvo que se esté pensando en cambiar los métodos de medición). Más difícil aún es asimilar mamotretos como los del diputado del PRO Pablo Tonelli, quien afirmó que “los jubilados van perder plata pero no poder adquisitivo”.

Carta blanca para perseguir, reprimir y matar

El ensañamiento con la comunidad mapuche tiene varios aspectos. Por un lado, la lucha histórica por sus tierras que suman un genocidio y centenares de muertos. Tierras que le son reconocidas en la Constitución y legislaciones internacionales, pero es el propio gobierno argentino el que la viola al defender los intereses de terratenientes usurpadores de sus territorios.

Por otro lado, vincula la lucha mapuche –que no empezó con este gobierno– con la RAM y el terrorismo con el objetivo de infundir temor y dividir a la sociedad mientras violan los códigos de procedimientos penales e institucionales, justificados bajo un “supuesto ataque terrorista”. Así se justifican los asesinatos, entre éstos el último de Rafael Nahuel en Bariloche.

«El beneficio de la duda lo tiene que tener la Fuerza de Seguridad, que ejerce el monopolio de la fuerza que tiene que tener el Estado para cuidarnos», afirmó la vicepresidenta Gabriela Michetti. «Nosotros no tenemos que probar nada. A la versión que nos da la Prefectura le damos carácter de verdad. Las fuerzas de seguridad fueron enfrentadas por un grupo violento», agregó Patricia Bullrich, ministra de Seguridad.

Así, desde el Ministerio de Seguridad se dictó una resolución que permite a las fuerzas de seguridad ignorar órdenes de los magistrados cuando no estén de acuerdo con su interpretación. Desde el gobierno no precisaron de qué forma se implementará pero anticiparon que no lo hará la autoridad política, sino la propia policía. Macri criticó que los prefectos hayan tenido que pedir permiso para abrir fuego con balas de plomo en la zona de Lago Mascardi.

Luego del informe de los peritos que analizaron el cuerpo de Santiago Maldonado informando que murió ahogado, el gobierno nacional se envalentonó para avanzar en una escalada represiva sobre los mapuches, militarizando los territorios para la defensa de la propiedad terrateniente, de las petroleras y mega minería.

Mientras avanzan con la represión como a los estatales en Neuquén, en la marchas por Santiago Maldonado o en Córdoba hace un par de días atrás, junto con el amedrentamiento de las fuerzas de seguridad a los sectores más vulnerables así como la avanzada sobre las libertades democráticas. El gobierno avanza en demonizar a los mapuches para seguir con todos aquellos que cuestionen su política, armando causas y demonizando con operaciones mediáticas y periodistas adscriptos.

Esta escalada represiva y de recorte de los derechos democráticos tiene expresiones en el decreto de la gobernadora Bertone que exonera al compañero Horacio Catena –secretario general  del SUTEF y CTA-A de Tierra del Fuego–, en la suspensión de su cargo como docente a Alejandro Gómez –también del SUTEF–, en la causa penal armada contra el “Perro” Santillán por la ocupación de tierras en Jujuy, y en los despidos y cierres de una gran cantidad de periodistas y medios críticos del gobierno nacional. Pero sobre todo en las propias palabras de Macri cuando dice que: «hay que volver a la época en la que la voz de alto significaba que había que entregarse», dejando en claro el aval a las fuerzas de seguridad para asesinar e inventar “el enfrentamiento” o “la fuga”.

Esta avanzada se inscribe en tratar de buscar un “cambio cultural” sobre las fuerzas de seguridad –vinculadas todavía a la dictadura o tan sospechadas como a cualquier delincuente–, dando vuelta la página y lavándoles su imagen en la lucha contra el narcotráfico. Y ahora contra el “extremismo mapuche”.

Pero ese “cambio cultural” no llegó para los tripulantes de submarino ARA San Juan, que fueron abandonados a su suerte mostrando que el gobierno no tiene hipótesis de conflicto más que la trazada por el Comando Sur. Todo lo contrario que Inglaterra, donde el análisis de su disputa en el Atlántico Sur los llevó a montar una base nuclear en nuestras Islas Malvinas constituyendo una gravísima amenaza latente hacia nuestro país.

La unidad desde abajo

Esta realidad impone profundizar los esfuerzos por desatar la lucha y al calor de ella forjar la unidad que enfrente las tres leyes, teniendo en cuenta que esta pulseada está abierta y ya ha generado muchos cimbronazos en el PJ y otras fuerzas como el Frente Renovador. Más allá de los resultados, pasa a ser de gran importancia mantener los acuerdos y la coordinación para la lucha en cada lugar, incorporando nuevos sectores y ampliando el programa.

Queda mucho que hacer por la unidad y la lucha. Al calor de ella también hay mucho para que crezca el clasismo antiimperialista y el comunismo revolucionario en unidad con todos aquellos que persiguen la emancipación que rompa las cadenas de la dependencia, para democratizar la tierra con la reforma agraria y desarrollar la industria y el agro de manera soberana con los trabajadores a la cabeza del pueblo argentino.