El lonko de la Pu Lof en Resistencia de Cushamen, Facundo Jones Huala, está llevando adelante una huelga de hambre desde pasado 27 de enero. Entre otros puntos, reclama un juicio justo con garantías, respeto a pautas culturales dentro de la cárcel, la devolución del territorio ancestral mapuche, y justicia por Santiago Maldonado, Rafael Nahuel y Camilo Catrillanca –asesinado por la policía chilena el pasado 14 de noviembre–.
Después de haber sido juzgada su extradición dos veces en Argentina, violando así el más elemental principio de justicia, fue trasladado a Chile. Allí la “Justicia” no fue menos arbitraria. Lo condenaron en primera instancia a nueve años de prisión por el delito de incendio y tenencia ilegal de arma de fuego por un episodio ocurrido en 2013. Jones Huala afirma no haber estado pero los integrantes del tribunal dijeron “presuponer” (sic) su participación en el ataque incendiario al fundo Pisu Pisuéel. Tan política y forzada fue la condena que la testigo que fue llevada para acusarlo identificó no a Facundo sino a su hermano.
La abogada Sonia Ivanoff expresó a Página/12 que “Lo condenaron con las mismas pruebas con las que fueron absueltas las personas detenidas en aquel allanamiento, y queda muy claro que se trata por tercera vez de culpar a alguien en un juicio donde el fiscal no pudo condenar a ningún mapuche por este hecho. Lo único que tienen son indicios, este tribunal incluyó a la testigo que se confundió de persona: cuando le pidieron identificar al culpable señaló al hermano de Facundo, no a Facundo” (22/12/18).
Su pedido de extradición había sido reactivado tras un encuentro entre Mauricio Macri y la entonces presidenta chilena Michelle Bachelet en 2017. Luego en la Pu Lof en Resistencia de Cushamen, la represión se cobró la vida de Santiago Maldonado que se manifestaba junto a la comunidad por la libertad de Jones Hualas. Ahora se espera la resolución sobre la apelación.





