José Ber Gelbard

Cuando Juan Domingo Perón asumió su tercera presidencia, “no sólo no detenta el poder sino que lidera un gran frente que de fondo no hegemoniza. Esto es lo que va a explicar la agudeza de las contradicciones que se dan en su gobierno y en el de Isabel, en el período que culmina con el golpe de 1976. La presencia de Gelbard en su gobierno, como el todopoderoso ministro de Economía, simbolizaba el peso que en él tenían las fuerzas prosoviéticas emboscadas en el peronismo y en las diversas fuerzas que integraron el FREJULI”, afirmó Jorge Rocha.(1)
Es decir, José Ber Gelbard, afiliado del Partido Comunista Argentino, era una de las expresiones más nítidas de los condicionamientos que el social-imperialismo ruso había logrado imponerle al mismísimo Perón. Este social-imperialismo (socialista de palabra pero imperialista en los hechos) jugó un rol decisivo en el golpe de Estado de 1976. Hoy el carácter imperialista de Rusia es más explícito, al punto que incluso ha cambiado su bandera roja soviética por la de la Rusia zarista. Aunque algunos la quieran embellecer como “amiga de los pueblos”.