Bajo el lema «no salgamos por la ventana», el gobierno de Macri adoptó una serie de medidas intentando apaciguar el hundimiento financiero ocasionado por su política económica. Son medidas elementales pero contrarias a sus casi cuatro años de liberalismo salvajemente entreguista con que nos trajeron a esta situación. El resultado de las PASO actuó apenas como un sinceramiento de esta situación.
Luego de no intervenir en el mercado cambiario los días siguientes a las PASO y provocar una devaluación del 30%, la caída incesante de Reservas del BCRA – entre otras causas por la cancelación de deudas que los poseedores de los bonos no estaban interesados en renovar– llevó al gobierno a declarar un “Default selectivo”: esencialmente postergaron por 3 o 6 meses el pago de los vencimientos de deuda en dólares de corto plazo (Letes y otras) y abrieron la discusión sobre la postergación de los pagos del préstamo del FMI, de los bonos de acreedores privados emitidos bajo legislación extranjera y de los emitidos bajo legislación argentina.
Luego de esto, ante la disparada del “riesgo país”, la caída de las acciones y bonos y la redoblada presión devaluatoria, adoptaron medidas de restricción del mercado cambiario hasta fin de año: restringieron la compra de divisas hasta 10 mil dólares mensuales para atesoramiento, bloquearon la remisión al exterior de las ganancias de las empresas (en realidad, quedará sujeta al visto bueno del Banco Central, como ya se había determinado para los bancos la semana previa) y establecen la obligación para las exportadoras a liquidar los dólares de sus operaciones en un plazo de hasta 5 o 15 días hábiles (las exportaciones no liquidadas hasta ahora sumarían alrededor de 10 mil millones de dólares). Paralelamente, volvió a subir la tasa de interés de la Leliq al récord de 84%.
El gobierno adopta estas medidas cambiarias en medio del incendio de su política económica, luego de cuatro años de desregulación completa del mercado de capitales, y la eliminación de plazos para la liquidación de exportaciones. Aun así, están muy lejos de resolver la crisis generada por su propia política.
Las reservas internacionales del BCRA cayeron desde US$ 66.309 millones antes de las PASO a 50.549 millones de dólares. Bajó 15.759 millones, 23,8 por ciento del total. Y un cuarto de los depósitos en dólares fueron retirados del sistema bancario. Del 9 de agosto al 4 de septiembre (último dato del BCRA) bajaron 8.329 millones.
Se la llevaron toda
El otro problema detrás del fracaso macrista, es que la plata que ingresó del FMI por una ventanilla se fugaba directamente por la otra como Formación de Activos Externos y salida de Capitales especulativos. Los desembolsos del Fondo Monetario fueron, desde junio
de 2018 a julio de 2019, 44.867 millones de dólares, y la salida de divisas suman 36.640 millones de dólares (27.460 millones de Formación de Activos Externos y 9.180 millones de salida de “Inversiones de Cartera”): el 80% de lo que entró, se fue alimentando la bicicleta financiera. Un verdadero desfalco que queda como deuda externa para la Nación Argentina.
Por otro lado, un informe publicado por la Universidad Nacional de Avellaneda sintetiza los datos que explican la debacle económica y cómo se van lo dólares de la economía nacional.
Desde diciembre de 2015, la fuga de capitales (Formación de Activos Externos) ya asciende a 73.000 millones de dólares.
La remisión de utilidades y dividendos de grandes empresas alcanza los USD 7.270 millones.
La bicicleta financiera y desregulación del mercado de capitales hizo ingresar USD 12.521 millones de capitales para la especulación desde enero 2016 hasta marzo del 2018, pero desde la crisis de abril de 2018 hubo una salida neta de USD 10.785 millones de dólares.
Y en cuanto a la liquidación de exportaciones, mientras durante los primeros 8 meses
del 2019 las exportaciones crecieron un 3,3% (con respecto a igual periodo del año anterior), la liquidación de dólares cayó en cambio en un 4%.
Además el hiperendeudamiento coloca una lápida de vencimientos sobre la economía argentina: El próximo gobierno deberá afrontar vencimientos por más de U$S180.000 millones en capital e interes: 48.000 M en 2020, 45.000 en 2021, 46.000 en 2022 y 38.000 en 2023.
El estallido post PASO no hace más que sincerar el fracaso de una política y una crisis más que anunciada.






