El presupuesto que propone el gobierno para la Comisión Nacional de Energía Atómica en 2018 es menor nominalmente al de 2017. La CNEA ya había sufrido en 2017 un importante recorte en muchos proyectos, a los que les bajaron abruptamente el presupuesto, o directamente les habían asignaron $0. Por eso muchos proyectos tomaron presupuesto prestado de otros proyectos estratégicos grandes para poder sobrevivir durante 2017. Pero esas partidas para 2018 ya no están. El análisis puede resultar aún peor si además se considera la inflación proyectada para 2018, entre un 15% y 20%, que todo el presupuesto de CNEA para 2018 no contempla.
Incluso el inciso destinado a los sueldos de CNEA -personal de planta y contratado- será menor en 2018 que en 2017. Con lo que no se está contemplando un aumento salarial para el año que viene. Y ese presupuesto ni siquiera alcanzaría para pagar los salarios actuales. Tampoco contemplaría el presupuesto para afrontar la precarización y llevar adelante los pases a planta necesarios, efectivizar las recategorizaciones, las promociones, etc.
¿Cuál es el plan que tiene el gobierno para el sector nuclear y para la CNEA? Los proyectos grandes y estratégicos como el CAREM (central de potencia de desarrollo nacional) ya era financiados principalmente a través de un fideicomiso por fuera del presupuesto de CNEA. En el caso del RA-10 (reactor de investigación multipropósito también de desarrollo nacional) su financiamiento estaba dentro del presupuesto de CNEA. Pero para 2018 ya no está. Por eso los montos que le estarían asignando a CNEA para 2018 implicarían un recorte presupuestario alrededor del 35%. Lo mismo sucede con todo el sector de minería de uranio necesario para la soberanía para la fabricación del combustible para las centrales nucleares de generación eléctrica, donde los recortes ascienden al 70% en algunos casos. En el caso del presupuesto del proyecto CAREM a través del fideicomiso, también se comenta que el recorte sería superior al 50%. ¿Estarán preparando las condiciones para luego argumentar el desfinanciamiento de los proyectos y la necesidad de conseguir financiamiento en el exterior y terminar privatizándolos como ya hicieron con el proyecto ARSAT-3?
El gobierno de Macri viene preparando una segunda ronda de ajuste para después de las elecciones de octubre. Pretende bajar los costos laborales barriendo con muchos de nuestros derechos modificando los convenios colectivos. El Ministerio de Modernización pretende además acompañarlo con “desvinculaciones” en los organismos estatales producto de su análisis de “dotación óptima” de personal.
Es en este contexto que el gobierno envió su Proyecto de Ley de Presupuesto 2018 al Congreso, donde el recorte pega fuerte en muchos sectores estatales. Este ajuste golpea a muchos organismos del sector de Ciencia y Tecnología. Otro recorte importante se da en el Ministerio de Energía con un 30% principalmente por la quita de subsidios a las tarifas de gas, luz, naftas, etc, que se traducirá en un nuevo tarifazo a los sectores populares.
Corresponsal





