Esta vez, retrocedimos las fuerzas opositoras

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Enmarcadas en el proceso electoral nacional tras las PASO, se realizaron las elecciones de consejeros estudiantiles para el gobierno universitario que se realizan cada dos años, y las anuales de renovación de las comisiones directivas de los centros de estudiantes. En rasgos generales, recuperaron terreno las fuerzas estudiantiles que integran la coalición que, junto a las mayorías de profesores y graduados, gobiernan la UBA bajo la figura del rector Barbieri. Una alianza con hegemonía de la UCR Capital expresada en el cargo de ex administrador del cuantioso presupuesto de la UBA y vicedecano de Económicas, el contador y presidente de la UCR local Emiliano Yacobitti, hoy candidato a diputado por Juntos por el Cambio, y en los últimos tiempos promotor de la figura de Martín Lousteau en la Ciudad, hoy también candidato junto a Rodríguez Larreta.

Recuperaron más terreno incluso que el que perdieron en 2018, cuando habían perdido la dirección de los centros de estudiantes de Ciencias Médicas y de Sociales que ahora volvieron a ganar. En 2018, el frente que había recuperado Ciencias Médicas había incluido, además de PO, Mella, Nuevo Encuentro, ExL-La Corriente, Sur (Donda), Movimiento Evita y otras fuerzas que ya venían unidas, también a La Cámpora, con lo que se reafirmó una dirección opositora y se terminó de romper el intento fraudulento de Congreso de FUBA que habían intentado unos meses antes. Ahora, las agrupaciones que se autodenominan “reformistas” de orientación radical que ganaron son: el “EDI” en Psicología, “Nuevo Espacio” en Económicas, “Afo” en Odontología, y “Somos Fadu” en Arquitectura (ver nota). En Derecho, mantuvo “la Nuevo Derecho” vinculada al Socialismo de Roy Cortiñas, que también integra Cambiemos. Por otro lado, también las del ala más asociada al peronismo de esta alianza que son: “Nuevo Espacio” en Medicina, la “UES” de Sociales y el “MLI” en Ingeniería.

En oposición a esta alianza del actual Rectorado, en Filosofía y Letras ganó “El Colectivo” (Nuevo Encuentro, La Mella, La Cámpora, Peronismo Militante, La Vallese, Protagonistas, La Corriente, Todos por Filo, Capitulo 24 y CEPA), que desplazó al troskismo del CEFyL. “Exactas puede más” (Cámpora y Nuevo Encuentro) desplazó del CECEN a La Mella. En Agronomía, ganó la mayoría estudiantil el frente “Fana-Mella-PO”, que venía de recuperar el centro en el 2017 a la derechista LAI. En Farmacia y Veterinarias mantuvieron agrupaciones orientadas por el PO.

La FUBA del 2001 y la democratización del 2005
Con los números que surgen en cuanto a los delegados a la FUBA es difícil que podamos seguir reteniendo la dirección las fuerzas opositoras a Macri y a la coalición oficialista en la UBA, que desde diciembre del 2001 pasó a manos de fuerzas combativas en medio de la caída de De la Rúa. Fuerzas que luego en 2005 impulsarían el proceso de cuestionamiento y lucha política por la democratización de la UBA, que aún hoy sigue en manos de una casta profesoral cerrada y auto protegida. Hoy este pequeño grupo profesoral conserva el poder amparado en su estatuto elitista y antidemocrático sobre los cientos de miles de docentes, estudiantes y no-docentes.

De aquella profunda crisis, que tuvo a la UBA, sin rector durante todo el 2005, surgió –elegida en un Congreso Nacional cercado de policías– esta alianza bajo hegemonía radical, con socialistas y peronistas, que dirige la UBA desde el 2006 bajo la novedad de rectores peronistas.

No son reformistas, captan el temor de sectores medios ante lo que pueda venir
A diferencia de la universidad previa a la Reforma de 1918, hoy el poder clerical en la universidad ha sido sustituido por el de esta casta profesoral. Así, quienes ahora se autodenominan “reformistas” tienen muy poco de aquel espíritu revolucionario de la Reforma del 18. Más bien promueven centros exclusivamente dedicados a los servicios, apuntalados desde la gestión de los decanatos de las facultades y funcionales a ellos, alejados del protagonismo estudiantil en la lucha popular.

Es claro que el resultado expresa en parte el posicionamiento político de un sector grande del estudiantado que, en la polaridad Macri-Fernández, cae para Cambiemos. Por otra parte, este desenlace del período macrista bordeando la hiperinflación y de “reperfilación” ante el default generan una gran incertidumbre y temor en sectores medios (también medio-bajos que acceden a la universidad y desde ya medios-altos), incluso que no votaron a Cambiemos y ven peligrar el ascenso social que esperan de su carrera en la universidad.

Es un desenlace sin grandes luchas por el momento. En este contexto, crecieron las agrupaciones moderadas y de servicios en las grandes carreras tradicionales.

De todas maneras, no es poca la fuerza que conservamos las agrupaciones que venimos promoviendo el proceso de lucha contra Macri, el acuerdo con el FMI y en la UBA somos aposición a la coalición de Barbieri en medio de la profunda crisis económica en que nos metió el gobierno de Cambiemos. A la vez, seguramente seguirán los realineamientos ante el probable triunfo de Alberto Fernández-CFK en octubre y en perspectiva a la próxima elección de rector y decanos en la UBA.

La crisis es muy profunda y las consecuencias de la última devaluación macrista se hacen sentir día a día en las familias de la mayoría de los estudiantes, en el salario docente y no-docente y se sentirá también en el funcionamiento de la UBA. Veremos entonces si este resultado se consolida en la dinámica del movimiento estudiantil, o las luchas con nuevos realineamientos se imponen.

Corresponsal