Apuntando hacia las grandes fortunas

La pandemia aún no termina, la inflación golpea salarios y jubilaciones, llega el FMI y AEA reclama un shock devaluatorio. Cambiemos defiende al 0,02% de la población. El gobierno resiste y forcejea. El 17N otra vez volvimos a las calles.

Siguen las medidas para enfrentar la pandemia, ahora con DISPO en el AMBA y ASPO en 10 provincias. Comienza la discusión con la misión del Fondo y la pelea económica por la reactivación enfrenta la presión devaluatoria de una parte de los dueños económicos de la Argentina. En este contexto, esta semana el Poder Ejecutivo decidió dar una señal política con la aprobación del Impuesto a las Grandes Fortunas en Diputados y el envío al Congreso del proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo y la Ley de los 1.000 días. También con la aprobación en la Cámara Baja de la Ley del Fuego.

Además de transcurrir la pandemia, ya con la perspectiva de un plan de vacunación que comenzaría en un mes, la inflación está golpeando el bolsillo de los trabajadores. La inflación de octubre marcó 3,8% y 4,8% en alimentos. Estos índices contrastan cada vez más con el 7% que recibieron los estatales y que vuelven a negociar en diciembre. O con el 5% de los jubilados para el trimestre que va hasta marzo. La corrección del Salario Mínimo Vital y Móvil, que determina el monto de los programas de asistencia social, quedaría para el período anual febrero-febrero con el aumento en diciembre de $16.875 a $20.588 (22%). En los trabajadores privados los porcentajes son un poco mejor, pero impacta la desocupación que generó la pandemia.

El proyecto de Ley de Impuesto a las Grandes Fortunas aprobado en Diputados este martes 17 apunta a recaudar 300 mil millones de pesos, dos tercios de lo que el Estado desembolso este año en IFE, ATP y congelamiento de tarifas. Esto, y el decreto anti-despido nuevamente extendido, fueron la base para defender los puestos de trabajo y la continuidad de las empresas, de manera de poder apuntar en estos próximos meses a los niveles de actividad económica y consumo previos a los de la pandemia.

Como contraparte, el bloque de Cambiemos, con algunas deserciones, aprovechó para graficar literalmente que representan al 0,02% de la población: a los que tiene más de 200 millones de pesos y que según ellos son los únicos preocupados en generar trabajo y producción! La timba financiera que alimentó el macrismo con su gobierno de millonarios y los desfalcos tipo Vicentín prueban lo contrario. Esta vez ni les dio para el “banderazo” anti impuesto. El FIT, batiendo récords de sectarismo y alternativismo: se abstuvo!

El Impuesto a las Grandes Fortunas da una señal en dos sentidos. Una, que el Gobierno no es ajeno a las consecuencias de haber emitido $1.500.000 millones durante lo peor de la pandemia para sostener a la economía y hacer posible la cuarentena, sino que ahora lo va a cubrir con ingresos genuinos a las arcas del Estado. Tanto que insisten AEA, Cambiemos y su coro de economi-comunicadores con el déficit fiscal inflacionario: ahí tienen un ingreso genuino. Por supuesto vendrá la pelea por cobrárselos, ya que son maestros de la evasión y de la morosidad licuefactora. La otra señal que da la aprobación del Impuesto a las Grandes Fortunas es que se busca recaudar con el fin de sostener los subsidios imprescindibles para una reactivación económica.

17N | Las columnas entraron y salieron de Plaza Congreso durante toda la jornada.

El presupuesto 2021 que se aprobó en Diputados junto al Impuesto a Grandes Fortunas plantea un déficit fiscal del 4,5% del PBI, lo mínimo para un país que tuvo que soportar dos pandemias sucesivas: la del gobierno macrista y la del Covid. A la vez el ministro Guzmán, en la reunión con AEA habló de un déficit menor al 4%, criterio que jugó en contra de un quinto IFE, que la situación de grandes sectores demanda.

Tras la disparada del dólar blue que llegó a $195, el gobierno resistió la presión por un ajuste de shock devaluatorio, como el que le reclamó AEA cuando se reunió con Martín Guzmán en el Ministerio de Economía hace un par de semanas. Con una batería de medidas coyunturales, Guzmán logró bajar el blue y el MEP-CL (dólar fuga), y dar una señal contra esa presión devaluatoria. La brecha con el oficial sigue siendo muy alta, pero su plan es aguantar así cuatro meses más, hasta la entrada de divisas del sector exportador de granos en marzo de 2021. Pero es justamente ese sector uno de los que presiona por un salto devaluatorio y viene retaceando la liquidación de divisas.

La otra cuestión para reactivar la economía (y a la vez reducir el déficit fiscal) es no hacer pagos de deuda externa. La carta del bloque de Senadores del Frente de Todos plantea en 18 puntos básicamente que el FMI, violando sus propias reglas, le dio los 45 mil millones de dólares a Macri para que ganara las elecciones y garantizara la fuga de los grandes fondos de inversión. Ahora la apuesta del gobierno es que no haya pagos por cuatro años.

La situación económica es grave y encierra un peligro político. La “caravana” del 17N, que tuvo más de movilización a pie que de caravana, expresó el respaldo popular a un gobierno que jugó fuerte contra la pandemia con asistencia y subsidios, y que ahora enfrenta una situación económica, que se siente y va siendo la principal preocupación para lxs trabajadores que la sufren. El Impuesto a las Grande Fortunas es un paso importante. La carta del bloque de senadores del Frente de Todos, otro.

La demora en votar el Impuesto, junto al paso en falso de Vicentín, le dio a la reacción un margen para envalentonarse. Pero más allá de esto, se trata de los dueños económicos de una Argentina en la que rige lo fundamental del sistema financiero que dejó la dictadura, y el manejo de los servicios públicos y el comercio exterior en manos de monopolios privados como lo instauró el menemismo –a excepción del 51% de YPF, las AFJP, AySA y Aerolíneas Argentinas–. La idea de una salida popular a la crisis, armónica con esos sectores, es imposible. Es una lucha contra los intereses que el bloque de Cambiemos graficó en el 0,02% que defiende.

El plan de desestabilización para volver a corto plazo que soñaron Macri y AEA parece desmoronado y además les surgió otro liderazgo adentro de Cambiemos. Pero tampoco con un 48% a 42%, como los votos de 2019, alcanzará políticamente para pasarles por encima. Además, dentro del Frente de Todos, que incluye gobiernos provinciales y demás, no todos quieren pasarles tanto por encima. El objetivo político que debe presidir todo el accionar de lxs trabajadores y las fuerzas populares ante esta dura situación, es luchar para abrir la puerta a los cambios estructurales que el pueblo y la Nación necesitan. Fue necesario unir mucho en el Frente de Todos para poder derrotar a Macri. El motor para imponer esa unidad estuvo fundamentalmente en las calles, las fábricas, los surcos, y las escuelas. Eso tampoco cambia.