ARA San Juan: “El gobierno nos sigue dando la espalda”

El domingo 15 se cumplieron ocho meses desde que se perdió contacto con el ARA San Juan. Los familiares y amigos de los 44 tripulantes lo recordaron marchando desde Congreso a Plaza de Mayo, reclamando al presidente Mauricio Macri que firme un DNU para continuar su búsqueda. Exigen que el gobierno contrate una empresa con la tecnología adecuada para encontrar el submarino. A la vez, desde fines de junio sostienen un acampe en la propia Plaza de Mayo. Allí, hablamos con Zulma, madre del submarinista Oscar Vallejos y esposa de ex combatiente de Malvinas en la Armada.

–¿Cómo fue que decidieron acampar en la Plaza de Mayo?

–Nosotros venimos a acampar el 27 de junio. Primero vinimos a la Bicameral y tomamos la decisión desde que se pre-adjudicó la empresa. Cuando nos enteramos que la empresa no tenía los medios para venir y que nos seguían tirando la pelota de un lado para el otro, decidimos venir a Plaza de Mayo para ver si acá teníamos un poco más de peso o para que el gobierno se comprometa a contratar una empresa sin estar dando tantas vueltas.

–¿Cómo ven que el gobierno viene tratando el tema?

–El gobierno no se ocupa de nosotros. Nos sigue dando la espalda. Se cumplen ocho meses de la desaparición del submarino y no tenemos ninguna respuesta. O sea que el gobierno sigue mirando para el costado.

–¿Por qué había tantas fallas en el submarino?

–Las fallas que dicen que tiene yo las sé de oído. Porque mi hijo está ahí adentro y te digo que no sé. Porque jamás me dijo que el submarino le entraba agua, o tenía alguna falla. Nunca. Ni a mí ni a su papá, que también es retirado de la Armada, donde estuvo 38 años y es veterano de guerra de Malvinas. Nunca dijo que el submarino no estaba en condiciones de navegar. Yo no sé si fue por no preocuparnos o no sé.

–¿Pensás que no aparece por una dificultad técnica o hay algo más?

–Para mí hay algo más. Para mí el gobierno esconde algo. Porque yo lo veo tan tranquilo. Se cumplen ocho meses y no nos da la cara. Por lo menos que salga a la prensa a explicar qué pasó, ya que no se anima a hablar con los familiares.

–¿Cómo llegó tu hijo Oscar a ser submarinista?

–En el año ‘84 nosotros nos vinimos a vivir con mi marido a Puerto Belgrano. Él tenía cinco años. El papá lo llevaba siempre los fines de semana con él a la guardia, o a veces lo llevaba también a la tarde para que conozca el barco. O sea, se paseó siempre por la base naval de Puerto Belgrano porque su papá trabajaba ahí. Y a partir de los 10 años, cuando hacían viajes de Puerto Belgrano a Mar del Plata, él podía llevar a alguien de la familia y lo llevaba a él. De ahí nació su pasión, desde los cinco años. Y se hizo submarinista hará unos diez años. Yo siempre digo: yo no le di un hijo a la Armada. Él entró a la Armada por decisión propia y porque él ama esa profesión, ama el uniforme y lo hace con pasión. No le di un hijo a la Armada pero creo que la Armada me lo está robando. Te hablo en presente porque yo, hasta que no me traigan el submarino y vean lo que hay, no voy a decir que mi hijo no está más. Yo no sé si está o no está, y qué le pasó.

–¿Cómo recibió Oscar lo que fue el conflicto por las Malvinas?

–Era chiquito, tenía tres años. Su hermana tenía un año y pico. Fueron enterándose a medida que fueron creciendo y fue pasando el tiempo. Él está muy orgulloso de su papá. En realidad, los tres hijos están muy orgullosos de su papá, de que haya ido a la guerra. Y ese es el dolor de mi marido hoy, porque no tiene respuesta y no puede hacer nada por su hijo para saber dónde está o qué pasó.

–¿Querés agregar algo más?

–Solamente decirle al presidente que haga lo que tenga que hacer, que deje de darnos la espalda. Y que firme el DNU para poder llegar a una contratación directa a una empresa y que lo vengan a buscar y lo encuentren y se termine esto para poder seguir nosotros con nuestra vida. Estamos anclados al 15 de noviembre de 2017.