La lucha de los trabajadores de Cresta roja se ha convertido en una lucha emblemática, que comenzó durante el kirchnerismo y continúa ahora con Macri. En octubre de este año, el grupo Proteinsa, que venía administrando la empresa desde que se declaró la quiebra en diciembre del 2015, se quedó definitivamente con la empresa. Desde que este grupo lleva adelante la llamada reactivación de la empresa ha traído pérdidas enormes de derechos y conquistas a los trabajadores, que vieron deteriorarse sus condiciones de trabajo, perdiendo antigüedad y la estabilidad al estar bajo un contrato temporal. Además, viene mintiendo sistemáticamente a los trabajadores, sin cumplir con la totalidad de las reincorporaciones ni tampoco con el abono de las sumas que les corresponden. Así la situación de los trabajadores se sigue deteriorando cada vez más.
Durante los días 14 y 15 de noviembre los trabajadores despedidos se hicieron presentes en las puertas de la Planta 1 de la empresa situada en Ezeiza para reclamar su reincorporación, tal como lo votaron en asamblea. También se realizaron bloqueos y un paro en la Planta 2 de El Jagüel para evitar el ingreso de pollos vivos y así no permitir que arranque la faena. La exigencia era el pago inmediato de sumas prometidas y que se cumpla con su reincorporación efectiva ya que pese a las promesas de que se iban a mantener los puestos de empleo, hace meses que siguen en la calle. Con estas medidas conquistaron el pago de esas sumas adeudadas, pero continúa la lucha por la reincorporación efectiva de sus compañeros que aún no pueden ingresar a la empresa.
Este triunfo parcial es un importante avance que se consiguió con la lucha común entre los despedidos y sus compañeros que ya están trabajando. Se logró pese a que desde el sindicato, el gobierno y la empresa se intenta dividir a los trabajadores entre los que fueron reincorparodos y los que aún no. “No queremos una nueva Navidad con Familias en la Calle, si tenemos que seguir luchando lo vamos a hacer” afirmó uno de los trabajadores, mostrando la voluntad del conjunto para continuar la lucha.
Los gobiernos de Macri y Vidal, luego de una puesta en escena donde mostraron a la empresa como emblema de recuperación, no solo se desentendieron del problema de sus trabajadores sino que ante los reclamos de aquellos que todavía no tienen respuestas solo contesta de la forma habitual, desplegando a la policía y militarizando la planta.


