La guerra de Ucrania se globaliza

Tras la exitosa contraofensiva ucraniana, y a la par que Rusia anunciaba la anexión de cuatro regiones, un atentado múltiple en las profundidades del Mar Báltico inutilizó al gasoducto Nord Stream 1.

Burbujas de gas saliendo de la fuga de Nord Stream 2.

Las últimas semanas fueron testigo de una ofensiva ucraniana que avanzó sobre parte del territorio invadido por Rusia, con la consiguiente recuperación de algunas localidades en las que se realizó el izamiento de la bandera de Ucrania. Esto lo logró Ucrania tras siete meses de guerra en base a una superioridad numérica, determinación y moral de combate de sus tropas, y a misiles de precisión e inteligencia proporcionados por Estados Unidos para golpear simultánea y sorpresivamente puestos de comando y control rusos.

Frente a este revés, el presidente ruso Vladimir Putin redobló la apuesta y anunció la anexión de Jersón, Lugansk, Donetsk y Zaporozhie. A su vez, lanzó el reclutamiento de 300 mil reservistas. Se refiere a una parte de la población activa que cuenta con alguna preparación militar y que incluiría a más de 20 millones de personas potenciales. Sería la primera movilización general de población para una guerra desde la Segunda Guerra Mundial. Más aún, Putin amenazó con el uso de todos sus medios (incluído las armas nucleares) si su “integridad territorial” se pone en juego. Ante estos anuncios, crecieron las protestas dentro de Rusia; y se agotaron los vuelos desde Moscú a otros países.

En este contexto se produjo el atentado múltiple contra el gasoducto Nord Stream 1, que puede abastecer de gas ruso a Europa a través de Alemania. Según indicaron Suecia y Dinamarca en un informe al Consejo de Seguridad de la ONU, la “magnitud de las explosiones fue medida respectivamente a 2,3 y 2,1 en la escala de Richter, es decir, probablemente el equivalente a una carga explosiva de cientos de kilos”. Evidentemente, la guerra ya llegó al Mar Báltico.

Otra manifestación de la escalada mundial de la guerra es la movilización del submarino nuclear ruso K-329 Belgorod en aguas del Mar Ártico, según alertó la OTAN y que se condice plenamente con las advertencias de Putin. Este submarino podría permanecer 120 días sin salir a la superficie y accionar un torpedo nuclear que podría recorrer 10 mil kilómetros debajo del mar, para hacer explosión cerca de la costa y generar un tsunami.

¿Quién reventó el Nord Stream 1?

La destrucción del gasoducto ruso-alemán se condice con la advertencia que hizo el presidente estadounidense Joe Biden en febrero, cuando afirmó que si Rusia invadía Ucrania no habría más Nord Stream II. “Te prometo que seremos capaces de hacerlo”, aseveró Biden ante la repregunta de una periodista.

Ahora, la destrucción del Nord Stream I, por una parte, le quita a Rusia una posibilidad de acuerdo energético con Europa, como venía teniendo especialmente con Alemania. Por el otro, obliga a Europa a garantizarse otras fuentes de suministro en la llegada de su invierno. Esto es lo que ha hecho que se triplique el costo del gas que consume Europa, al punto que hasta ha pasado a ser rentable transportarlo incluso desde Vaca Muerta en nuestro país. El golpe es no sólo a Rusia sino a quienes dentro de la Unión Europea, y especialmente en Alemania, pretenden algún acuerdo con Rusia.

Repercusiones en la geopolítica

Rusia perdió apoyo internacional por sus anexiones de territorios ucranianos. China, que venía hace unos meses sosteniendo su «alianza sin límites» con Rusia, plantea ahora un discurso más moderado: “hay que apoyar todo esfuerzo conducente a una resolución pacífica a esta crisis”, dijo el portavoz del Ministerio de Exteriores Wang Wenbin tras el anuncio del presidente ruso. Estados Unidos marcó el aislamiento ruso en una sesión del Consejo de Seguridad de la ONU e impulsa el tratamiento en el Plenario de la ONU.

De todos modos, resta ver aún las repercusiones de los atentados al gasoducto, más allá de que EEUU y Rusia se acusen mutuamente. Por lo pronto, Rusia pasó a impulsar su tratamiento en el Consejo de Seguridad. Y ya propuso suministrar gas a través del Nord Stream II, que seguiría operativo.

La línea de Biden es sostener la confrontación con Rusia en Ucrania sin respiro y tensar con China en Taiwán pero sin precipitar ahí. Saben que China busca ganar tiempo y eso obliga al gigante asiático a despegarse del ritmo al que Putin, desde su lógica, está redoblando la apuesta militar.

Como venimos señalando, esta línea de Biden se impuso a la de Trump que priorizaba el enfrentamiento directo con China, incluyendo en América Latina la línea de golpes directos e indirectos a gobiernos con vínculos cercanos a China como en Bolivia o Brasil. Es contraria a la política internacional de Biden, que hace foco en el choque con Rusia para revitalizar la OTAN y la alianza con Europa; y desde allí disputar con China.