La palabra de los obreros del SMATA que protagonizaron el Cordobazo

El Cordobazo del 29 de mayo de 1969 fue una gigantesca rebelión popular protagonizada por la clase obrera, los estudiantes y todo el pueblo de Córdoba. La bronca acumulada por las medidas antiobreras y antidemocráticas de la dictadura de Onganía eclosionó ese día, y miles salieron a las calles, enfrentando a las fuerzas represivas y dándole un fuerte golpe al régimen de la autodenominada “Revolución Argentina”.

Los obreros del SMATA cordobés, la mayor masa proletaria de la ciudad, tuvieron un rol destacado en estas jornadas, que a su vez abrieron un proceso que culminó con la recuperación de su sindicato en 1972, con el triunfo de la Lista Marrón encabezada por René Salamanca. En esta ocasión compartimos unos extractos de un boletín especial del SMATA Córdoba recuperado sobre el Cordobazo, publicado el 29 de mayo de 1973. Allí se hace un relato de los acontecimientos sobre la base del testimonio de obreros del sindicato.

“Cuando la columna avistó a las fuerzas represivas algunos compañeros vacilaron. Yo estaba casi al frente, hice señas con el brazo de que siguiéramos adelante. Las fuerzas represivas se pusieron en movimiento y vinieron hacia nosotros. […] El grupo más decidido tomó piedras en sus manos y siguió al frente: era un grupo bastante numeroso. […] Cuando estábamos a cien metros de la policía, ésta empezó a disparar bombas de gases. Empezamos a correr, pero no en dirección contrario sino en dirección a ellos: no tratábamos de huir, tratábamos de buscar un blanco favorable.”

“Allí se notaba la adhesión que iba despertando en todos. Yo recuerdo muy claramente la cantidad de mujeres, de ancianos, que arrimaban diarios, sacando antorchas de las casas, nos regalaban cajas de fósforos, desde los balcones la gente nos saludaba.”

“Cuando desembocaba en el Boulevard San Juan, más o menos a unos cinco o seis metros delante de mí veo caer a un compañero. Que cae, como fulminado […] y entonces veo que lo que estaba sucediendo era que la policía nos estaba tiroteando. […] Lo llevaban entre cuatro o cinco, más quizá, y para mis adentros pensé: no cuenta el cuento. Tuve la sensación de que había muerto en ese instante, y así había sido. Entonces es un rayo de indignación en todos nosotros, y a la policía, que todavía seguía disparando las armas y caracoleando con los caballos, la encaramos todos juntos. Y huyen al galope y reciben ladrillos de todos lados, y todos los compañeros seguían corriéndolos y tirándoles piedras sin que nadie hubiera dado la orden; así como una… como una corriente eléctrica.”

“Nosotros mirábamos el Boulevard San Juan de un extremo a otro y era un hormiguero de gente destruyendo todo, arrancando los carteles de publicidad, botellas, de arriba de las casas nos tiraban cajones, hasta colchones viejos para hacer fuego.”

“Lo que parecía una locura se va haciendo realidad. Incluso he visto compañeros que nunca se habían metido en nada, medio tibios, pero que estaban decididos, con todo.”

“Y vos sabés que en ese momento te ponés a pensar, a buscar, y ese creo que fue para mí un momento crucial y decisivo ¿no? En mi vida y en mi manera de pensar y razonar. Y fíjate el razonamiento que hice yo: hasta ese momento tenía cierta duda y cierta desconfianza, machacado por la eterna propaganda de las clases dominantes de que la subversión, los infiltrados de extrema izquierda ta ta ta… […] Pero fíjate cómo me habrá golpeado tan fuerte ese momento que yo miré alrededor mío, dentro de la indignación que tenía, y dije ¡la gran puta!, si acá para un camión, levanta las cortinas y empieza a tirar fusiles me calienta tres carajos de dónde vengan. Pero yo agarro y tiro como loco.”

“A esa altura nos hablan de que está cortado el camino a Montecristo, hay barricadas en el camino a Pajas Blancas, el panorama que se veía era toda la ciudad copada por las fuerzas populares. Se veían columnas de humo, habían comenzado a sobrevolar los aviones, entonces nosotros nos preguntábamos qué pasará cuando venga el ejército. Y algunos compañeros decían: que venga no más, que venga.”

“Sé que mucha gente murió por esto. Yo las conclusiones que saco de esas jornadas gloriosas de lucha es que es el único medio que tiene la clase obrera para conseguir su objetivo de lucha concreta. Solamente con la movilización de las grandes masas podremos lograr la liberación de nuestra Patria.”